La modernización, clave del éxito de la empresa familiar

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Las empresas familiares son sólidas y representan un sector dinámico y fuerte en la economía, aunque para ser competitivas y, en suma, alcanzar el éxito, deben adaptarse con rapidez a los cambios, modernizarse y profesionalizarse. Así, al menos, se concluye en el informe basado en la Encuesta Global sobre Negocios Familiares 2014 elaborada por la consultora PricewaterhouseCoopers (PwC), en la que han participado más de 2.300 ejecutivos de pymes en 40 países.

El trabajo realiza una radiografía de las pequeñas y medianas empresas a nivel mundial, concluyendo que profesionalizar el negocio es una necesidad en el actual contexto, "con más competencia, mayores costos, cambios más rápidos y una sucesión cada vez más peligrosa, por lo que las firmas familiares deberán adaptar sus estructuras y forma de operar".

Crecer en tiempos de crisis

El estudio, sin embargo, no hace una valoración negativa de su capacidad de afrontar las dificultades. Muy al contrario, la resiliencia es uno de los activos psicológicos de la empresa familiar, un valor que si bien caracteriza a las empresas competitivas, debe sumarse a otros elementos que todavía son una tarea pendiente. De hecho, se mantienen sólidas gracias a virtudes como ésta, y un 65 por ciento creció en el último año. Actualmente representan entre el 70 y el 90 por ciento del PBI global. Internacionalizarse es un balón de oxígeno para la mayoría de las empresas. Según la encuesta, casi el 70 por ciento de las pymes exporta y de media obtiene alrededor de un cuarto de su facturación. En un futuro próximo, para un 15 por ciento de ellas el crecimiento se espera "muy fuerte" gracias a la penetración en países emergentes, especialmente las del sector industrial y agrícola. Aún así, ampliar el número de países no entra en los planes de la mayoría, y las que proyecta hacerlo elige países vecinos o con cultura similar, quizá un indicador de falta de confianza o de preparación para lanzarse a la conquista de otros países, apunta el trabajo. Por otra parte, la última Encuesta Anual Global a CEOs de PwC concluye que la tecnologización es una prioridad para las empresas, si bien todavía es uno de sus puntos débiles. Casi un 65 por ciento considera la innovación un asunto prioritario, así como la importancia de aprovechar las oportunidades que ofrece la era digital para crecer internacionalmente. A su vez, la tecnología se cree clave para superar las dificultades que ha traído la nueva economía interconectada, global y cada vez más competitiva.

La familia pasa a un segundo plano

La encuesta de PwC también ha detectado un aumento del pragmatismo en las actitudes de sus ejecutivos. Por lo general, se concede más importancia a mantener el negocio y hacerlo crecer que a los problemas familiares. A su vez, curiosamente, muchas empresas valoraron esa mayor atención a las dificultades económicas como una manera de ayudar a la familia. El estudio remarca la importancia capital de profesionalizarse para abordar el traspaso generacional en la empresa familiar. En este apecto, las estadísticas son decepcionantes, pues aunque más de la mitad afirma tener planes para el relevo, sólo el 16 por ciento lleva a cabo un proceso. "La mejor sucesión es la que no se advierte, que no provoca traumas ni en la empresa ni en la familia", concluyen.   Post relacionados: