La mitad de las empresas familiares aumentaron facturación y el empleo

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Una de cada dos empresas familiares aumentaron su facturación y la generación de empleo durante la segunda mitad del año 2014, según revela la tercera edición del Barómetro de Empresa Familiar, estudio semestral realizado por KPMG en colaboración con el Instituto de Empresa Familiar. El informe relaciona este aumento de facturación y empleo con la incipiente mejora de los indicadores económicos, tanto a nivel nacional como en la zona euro. Se observa un aumento de la confianza gracias a unas cifras que ayudan a ser optimistas, pues el 56 por ciento de las pymes españolas aumentaron su facturación en el periodo.

Son datos que invitan a la esperanza, sobre todo si los comparamos con los de hace un año, cuando el incremento de la facturación se situó en un 26 por ciento en nuestor país. De hecho, el trabajo también ha detectado una visión positiva o muy  positiva con respecto al futuro, en contraste con un mayor pesimismo en anteriores resultados, tanto aquí como en el espacio comunitario, aunque a nivel europeo el optimismo es ligeramente superior. Por otro lado, casi la mitad (46 por ciento) de los directivos o dueños de la empresa ha aumentado su plantilla, constatándose que el incremento está siendo progresivo, aproximadamente con una suma de diez puntos porcentuales en cada nuevo examen semestral del Barómetro. Así, ese 46 ciento actual ha ido sumando diez puntos porcentuales en cada una de las tres últimas encuestas, unas buenas cifras que también se observan a nivel europeo. El acceso a la financiación también está desbloqueándose, pues una gran mayoría de los encuestados declara no haber tenido problemas para conseguirla. Si hace un año el 61 por ciento afirmaba no haberlos tenido, en esta última edición del estudio el porcentaje ha aumentado hasta el 79 por ciento, un porcentaje bastante similar al comunitario.

Problemas: menor rentabilidad e incertidumbre

Pese a que empieza a observarse un clima cada vez más positivo, las pymes siguen enfrentando graves problemas, en especial una menor rentabilidad, así como una incertidumbre legal y política y, en tercer lugar, el incremento del coste energético. Para tres de cada cuatro pymes, las inversiones prioritarias son las que apoyan la actividad principal del negocio, además de verse como relevante la internacionalización y diversificar, en ambos casos de una forma más secundaria. La encuesta también resalta la necesidad de aligerar la carga tributaria, así como una legislación laboral y una normativa fiscal menos complejas, todos ellos aspectos que también contribuyen a reducir la sensación de incertidumbre que tan dañina está siendo para que las empresas se decidan a apostar por un futuro mejor en el actual contexto, que sigue siendo un difícil desafío para las empresas familiares. Como puntos fuertes de la estructura de las empresas familiares, los encuestados señalaron el gobierno corporativo y los procesos como claves para un buen funcionamiento, así como un control familiar del negocio, en los tres casos con porcentajes superiores al 80 por ciento. Es por ello que se considera clave mantener la armonía e intentar un enriquecedor entendimiento entre generaciones de cara a una sucesión generacional sin traumas.