La mediación, alternativa para resolver problemas

Problemas en empresas familiares

La mediación, método de resolución de conflictos en el que las partes buscan llegar a acuerdos satisfactorios de forma amistosa, -sin recurrir a la vía del litigio (arbitraje o juicio)-, constituye una interesante alternativa para solucionar los problemas en las pymes a través del diálogo y la negociación.

Ya sean disputas internas entre sus miembros o conflictos contractuales con terceros, la mediación se revela como una posible solución a la que recurrir en primera instancia. Desde un enfoque constructivo, se trata de minimizar no sólo los costes económicos y emocionales de un arbitraje o juicio, sino también de lograr un serie de beneficios a largo plazo derivados de una comunicación más abierta.

De hecho, la solución amistosa de los conflictos favorece un clima de diálogo muy necesario para este tipo de empresas, tan proclives a situaciones conflictivas, hasta el punto de llegar a comprometer su supervivencia, así como las buenas relaciones familiares.



Filosofía corporativa

La mediación también puede formar parte de la manera de procederse a la hora de realizar cambios organizativos o de tomar decisiones críticas. En estos casos, la figura del mediador tiene el rol de velar por el buen funcionamiento de la empresa, favoreciendo el diálogo dentro una cultura corporativa que persigue no sólo solucionar los conflictos, sino también prevenirlos.

Así, además de dirimir disputas, la mediación intenta propiciar la participación de sus miembros en momentos y situaciones clave de la empresa, como puede ser la realización o modificación del protocolo familiar, la aceptación de cambios estratégicos o, pongamos por caso, buscar la armonía en decisiones relacionadas con el proceso de sucesión.

Un buen clima de trabajo

Tanto si la mediación se utiliza regularmente o de forma puntual, en la resolución de conflictos internos persigue romper las barreras de comunicación en una empresa a distintos niveles: horizontal o vertical, culturales, burocráticas o personales. En este punto, a diferencia de la vía judicial, -más larga, costosa y agresiva-, puede ayudar a preservar el buen clima de trabajo gracias a algunas de sus características, como su confidencialidad y su invitación a la negociación.

Sin embargo, esas mismas ventajas pueden convertirse en todo lo contrario. Una mala práctica o un desarrollo no satisfactorio de la mediación traerá consecuencias negativas. Entre sus posibles desventajas, destacamos las siguientes:

  • La elección de un mal mediador, con el resultado de un mal convenio.
  • Falta de cooperación: las partes no siempre ponen de su parte.
  • Sin acuerdo, o con un mal acuerdo, se pierde tiempo y dinero.
  • La confidencialidad puede ser una desventaja, dependiendo del caso.

Pese a los inconvenientes, tiene obvias ventajas frente a la inactividad o a la judicialización del conflicto, con la posibilidad, además, de optar por el arbitraje o los tribunales si no se está de acuerdo con el resultado o no se llega el convenio de mediación. Otra fórmula que favorece los buenos resultados es su uso de forma combinada, como vía para el cumplimiento de los protoclos familiares o como primera opción antes de optar por el arbitraje o el juicio.

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