Errores más habituales que cometen las empresas familiares a la hora de internacionalizarse

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Exportar nunca ha sido fácil, mucho menos trasladar parte de las infraestructuras al exterior o crear nuevas en el país de destino. No todas las empresas deben internacionalizarse en el mismo grado ni utilizar el mismo modelo. Conocer cuáles son los errores más habituales de las empresas familiares en este proceso te ayudará a aprender de las equivocaciones ajenas:

  • Falta de planificación: conlleva errores de cálculo en relación con la dimensión del proyecto. En general es un error bastante habitual, provocado generalmente por la falta de tiempo y recursos. Se suelen firmar acuerdos con socios locales antes de analizar todas las dimensiones y con todas las perspectivas que un proyecto de estas características requiere, tanto a nivel fiscal como al impacto que causará en la estructura matriz, las obligaciones que se contraen, el cambio cultural que se produce en toda la organización…
  • Exceso de ambición: emprender un negocio internacional puede ser un proyecto muy estimulante, que acapara toda la atención y energía. Es conveniente a veces parar en seco y reflexionar; ¿me he desviado del camino? ¿estoy cumpliendo mis objetivos? De lo contrario, el proyecto se puede ir de las manos y poner en riesgo no solo su propia supervivencia sin la de la empresa matriz, si se pretende abarcar más que lo que las capacidades de la compañía permiten.
  • Errores jurídicos: la jurisprudencia internacional es tremendamente complicada. En muchas ocasiones, para ahorrar costes o por falta de preparación, las empresas familiares caen en el error de no prestar suficiente atención a este punto. Elegir la forma jurídica más adecuada para la implantación del modelo internacional, entender y escoger cuál es la legislación aplicable en los contratos firmados, proteger la marca y los derechos de propiedad intelectual en el extranjero, negociar las garantías de cumplimento del contrato por la otra parte, asegurar las operaciones… a la larga, una operación jurídicamente mal cerrada puede ser fuente de muchos disgustos.
  • Falta de información: muchas veces la empresa familiar no dedica el tiempo suficiente a informarse sobre la cantidad de recursos que tiene disponibles, como los incentivos y ayudas a la internacionalización, de manera que está desaprovechando buenas oportunidades para ahorrar costes u obtener ayuda que le facilite el proceso. También conviene revisar la red de acuerdos existentes entre España (o en su caso, la Unión Europea) con el país en el que se desea operar. Pueden existir acuerdos de seguridad social, de protección de inversiones, o para evitar la doble imposición.
  • Falta de recursos: comenzar la aventura internacional precipitadamente, sin haber reunido los recursos suficientes, puede implicar que haya que abortar el proyecto a medias, antes de haber obtenido beneficios. También es frecuente la falta de recursos en términos de preparación del personal que aborda este tipo de proyectos. Tanto la familia como los trabajadores van aprendiendo sobre la marcha, de manera que cometen errores que podrían evitarse con un poco de formación.

Fuente imagen: Flickr / CarbonNYC