Empresas familiares y errores de diseño ¿estás cayendo en ellos?

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Es interesante observar cómo los errores funcionan como patrones repetitivos que todos cometemos una y otra vez. En el caso de los negocios y la familia, existen cuatro circunstancias que probablemente te sonarán familiares. Son los errores de diseño más habituales y, si prestas atención, quizá tú puedas evitarlos.

La ceguera

Un empresario familiar puede llegar a verse en situaciones muy difíciles, como la de tener que aceptar que su hijo no es la persona más adecuada para sucederle en la gestión de su compañía. Grandes fortunas familiares se han dilapidado por no querer reconocer este hecho.


 

El apego al sueño

Que la empresa familiar es un proyecto de vida es algo que no tiene posible discusión. Un emprendedor siempre parte de una idea, de un sueño. El problema surge - derivado de situaciones de ceguera - cuando objetivamente ese sueño no es viable tal y como lo ha planteado. Socialmente la cultura española es muy reacia al fracaso, al mismo tiempo que tiene interiorizada la idea de que cuando intentas algo con mucha perseverancia, finalmente lo consigues.

Pues bien, es posible que no lo consigas. De hecho, las estadísticas demuestran que hay más empresas familiares que fracasan de las que tienen éxito. Esto no significa dejar de creer en la idea y darse por vencido a la primera dificultad, sin ser capaz de evaluar las situaciones con una buena dosis de realismo y de objetividad para tomar las decisiones estratégicas más acertadas en cada momento. Una retirada a tiempo, puede ser una victoria en el futuro.

El exceso de flexibilidad

Especialmente en el tema de los cobros de clientes que tardan mucho tiempo en pagar. Una venta no se ha terminado hasta que se ha cobrado. Sin embargo las empresas familiares tienen especial tendencia a relajarse en el seguimiento de los pagos, por la cercanía que tienen con el cliente, por el valor que proporcionan al ser tan flexibles.

Error. Si tu empresa es una de ellas, puede llevarte a la ruina. Puedes tener muchas ventas contabilizadas, pero si no las has cobrado a tiempo, es posible que vayas a pagar las nóminas y no tengas flujo de caja, o liquidez. Tampoco para comprar materias primas o para hacer inversiones necesarias que te garanticen mayor competitividad futura.

La priorización de la armonía

¿Cuándo fue la última vez que tomaste una decisión sabiendo que era perjudicial para el negocio porque solucionaba un conflicto en la relación familiar? Los dos ámbitos, familia y empresa, están en constante medición de fuerzas. Hay que conseguir un equilibrio sano y, para ello, ceder un poco a veces está bien, pero a veces se debe también priorizar la empresa por encima de la familia.

 

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