Empresas familiares españolas que sobreviven a la crisis ¿cuál es su secreto?

Empresas españolas que sobreviven a la crisis

Que el 90% de las empresas familiares no sobrevive a la tercera generación es un hecho. También que la crisis no se compadece de nadie, y las empresas familiares la están sufriendo igual que el resto de compañías.

A pesar de ello, las empresas familiares cuentan con algunas características que las diferencian de otras no familiares y les están ayudando a sobrevivir en estos momentos tan complicados económicamente:

  • Visión a largo plazo: la estrategia de una empresa familiar surge de un proyecto empresarial que es a la vez proyecto de vida. Esto las dota de estabilidad frente a los vaivenes del mercado y hace que las decisiones se tomen en base a criterios de estabilidad y supervivencia más allá del beneficio inmediato.
  • Comunicación: la familia propietaria está más cerca de los colaboradores y clientes que en empresas de tipo no familiar, lo que facilita la comunicación, que indirectamente crea un ambiente de confianza y reduce las incertidumbres.
  • Flexibilidad: normalmente, su menor tamaño y su concentración de la decisión en pocas personas traen como ventaja que la empresa familiar sea más capaz de adaptarse rápidamente a los cambios. Diversifican los productos, atacan nuevos segmentos de mercado, cambian su dirección estratégica o conceden cesiones al cliente que otras empresas de otro tipo no se pueden permitir con esa velocidad.
  • Compromiso y trabajo duro: el patrimonio familiar está en juego y por eso es clave sacarlo adelante. La familia está más dispuesta a asumir sacrificios. Se aumentan las jornadas y se aceptan revisiones de salario para conseguir mayor productividad, al tiempo que se pone un empeño extra que no existe en otras compañías donde las personas no tienen tantos vínculos emocionales. También los colaboradores desarrollan un alto grado de compromiso porque el empleo en ellas es mucho más estable y el trato es más cercano. Aunque las empresas familiares se han visto obligadas a reducir personal en algunos casos, esta suele ser la última medida a tomar, solo cuando no hay otra posibilidad de supervivencia. Esto hace que los vínculos entre familiares y empleados sean estrechos, con lo que el trabajo en equipo es más eficaz.
  • Aversión al riesgo: esta característica les perjudica en momentos de expansión económica, pero hace que ahora mismo pocas empresas familiares estén endeudadas o sobredimensionadas estructuralmente, lo que las coloca en una posición ventajosa para mantenerse en el mercado sin grandes variaciones respecto de lo que ya venían haciendo. En este sentido, son más estables.
  • Experiencia histórica: aunque cada crisis es distinta, especialmente aquellas empresas que se encuentran más allá de su tercera generación acumulan un conocimiento y unos niveles de calidad en la gestión de los que sacan provecho en este momento. No es la primera crisis que han sobrevivido y, probablemente, tampoco será la última.
  • Mayor respaldo del proyecto empresarial por parte de los accionistas: es una consecuencia de los factores anteriores. A los accionistas de una empresa familiar, cuando no forman parte de la familia, tampoco les interesa tanto el dividendo a corto plazo y conocen la mayor estabilidad de su inversión.