Empresas de hermanos ¿cómo afrontar el trabajo en equipo?

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Cuando la gestión empresarial hace referencia a las compañías familiares, generalmente lo hace de manera conjunta y simplificada, sin distinguir si se trata de empresas de primera, segunda o tercera y siguientes generaciones. Sin embargo, existen muchas diferencias en cuanto a la organización y la toma de decisiones en función de esta característica.


 

Segunda generación, en tierra de nadie

Mientras que en empresas familiares de primera generación el padre fundador es el que toma todas las decisiones y en las de tercera o siguientes generaciones ya se han establecido sistemas más democráticos, las segundas generaciones de familias empresarias se encuentran entre medias de estos dos sistemas, tratando de abandonar los estilos autocráticos de decisión pero sin tener un modelo democrático aún consolidado.

En este momento, los hermanos se enfrentan a la necesidad de trabajar en equipo y alcanzar consensos. La mayor preocupación suele radicar en dos aspectos:

  • El reparto de poder entre los hermanos
  • La continuidad y supervivencia de la empresa

Como es lógico, los dos hermanos tendrán diferentes opiniones acerca de cómo se deben manejar los asuntos de la compañía, pero tendrán que ponerse de acuerdo de una y otra forma para poder convivir profesionalmente dentro del negocio familiar.

Los aspectos más importantes que influyen en cómo será la relación futura entre hermanos son:

  • La forma en que se ha producido la sucesión: si existía un protocolo familiar y todo estaba acordado de antemano, el riesgo de conflictos será mucho menor.
  • La edad en la que se encuentran los hermanos en el momento de la sucesión: a edades más jóvenes, es más común que se produzcan los conflictos, pues no se cuenta con tanta experiencia en la gestión pero sí con la ambición de hacer cosas nuevas.
  • La diferencia de edad entre hermanos: a edades más cercanas, más posibilidades de generar rivalidad. Cuando los hermanos se llevan bastantes años (de cinco en adelante) adoptan roles diferentes y no sienten tanta necesidad de competir.
  • El sexo de los hermanos: por desgracia aún en nuestro país suelen producirse las situaciones en las que el hermano varón, independientemente de su edad, suele adoptar un papel predominante como sucesor del fundador de la compañía.
  • La cultura familiar: si en la familia existe una cultura de cordialidad y cooperación, si se han fomentado los valores compartidos, la relación laboral será más fácil de llevar.

Factores clave para trabajar con los hermanos

Cuando surgen los conflictos, es el momento de pedir ayuda. Sin embargo, se pueden evitar con una buena preparación de los hermanos, a través de formación especializada en gestión de empresas familiares, y teniendo en cuenta los siguientes factores que colaborarán al éxito en la relación:

  • Contacto regular y comunicación constante: sobre todo en el caso de hermanos que poseen propiedad en la empresa (y por tanto responsabilidad en la toma de decisiones) pero no trabajan en ella. Suelen sufrir de estar alejados y no manejar toda la información, con lo que se les ve como interfirientes en la gestión.
  • Fomentar la creencia en valores comunes: cultivar la cultura familiar dentro del ámbito de la empresa, de manera que se vea beneficiada de las fortalezas de la familia.
  • Respetar las decisiones divergentes: incluso aunque no se esté de acuerdo con ellas, hay que entender que no por ser hermanos se debe opinar igual.
  • Resolver los problemas de forma independiente a los padres: acudir al padre fundador cada vez que surge un conflicto no es la mejor idea, pues se le obliga a tomar parte cuando en realidad debería estar desvinculado.

 

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