El proyecto de internacionalización

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Lo primero que hay que hacer cuando una empresa familiar decide aventurarse en el terreno de la internacionalización es entender que le costará tiempo y dinero. Empezando por el proyecto de internacionalización, que debe contemplar todo los aspectos esenciales para evitar sorpresas y minimizar los riesgos durante la implantación. Cuanto más planificado esté, más posibilidades de éxito tendrá. Los elementos esenciales que debe reunir un proyecto de internacionalización son:

  • El estudio de mercado: cuál es la demanda existente en los posibles mercados donde la empresa familiar quiere desembarcar.
  • Los socios: qué otras compañías existen tanto en el país de origen como en el de destino y con las que se pueden establecer acuerdos de colaboración.
  • La competencia: qué están haciendo y cómo otras empresas del sector, tanto españolas como extranjeras, en los países de destino donde a la empresa familiar le gustaría emprender.
  • Los aspectos legales y jurídicos: qué garantías de seguridad jurídica ofrece el país de destino, cuáles son las políticas de impuestos, reinversión y repatriación de beneficios existentes.
  • La estructura organizativa interna: por un lado, cuál es el modelo organizativo que se adoptará. Por ejemplo, si se creará una filial en el extranjero con personal propio, se construirá una red de agentes en el exterior, se firmarán alianzas con distribuidores locales… Por otro lado, qué acciones habrá que tomar a nivel interno, qué parte de la estructura habrá que replicar en el extranjero en función de dicho modelo y qué cambios será necesario acometer a nivel de organización y gestión para poder dar servicio al proyecto que se comienza a emprender en el exterior.
  • El plan de captación o promoción: consiste en diseñar qué acciones se van a desarrollar para comenzar el negocio y captar los primeros clientes. Si se acudirá a ferias, foros, encuentros empresariales, misiones de inversión… El plan debe contemplar cuáles son los instrumentos más adecuados en función del tipo de negocio y el público al que se desea llegar.
  • Los recursos humanos: implica la definición de perfiles que serán necesarios para desarrollar el proyecto. Probablemente no será suficiente con las personas con las que ya cuenta la compañía y será necesario decidir si ampliar sus capacidades (a nivel de idiomas o de conocimiento de los mercados extranjeros, por ejemplo) o contratar nuevos perfiles que ya reúnan las capacidades necesarias.
  • La financiación: cuánto capital se necesitará invertir para llevar a cabo todo el plan de acción definido y cuáles serán las vías para conseguirlo.
  • El retorno de la inversión: cuánto tiempo se calcula que será necesario para recuperar la inversión realizada y empezar a obtener beneficios. Normalmente este tiempo varía de tres a cinco años.

   Fuente imagen: Flickr / borkur.net