El fundador de Ikea abandona sin elegir sucesor

Ikea sigue sin sucesor

Tal y como explicamos en nuestra guía gratuita "Sucesión en la Empresa Familiar", para llevar a cabo una buena sucesión es importante planear al detalle cada uno de los pasos que se van a dar y cómo se van a ejecutar y especificar quién será tu sucesor. Justamente estos días, ha llegado el momento del relevo generacional para Ikea, la mayor cadena de muebles del mundo. Su fundador, Ingvar Kamprad, uno de los hombres más ricos del continente europeo, abandona la empresa que él mismo creó en 1943, dejando al gigante sueco sin sucesor claro. Ahora más que nunca, se abre el interrogante de cuál de sus tres hijos quedará al frente del imperio. La multinacional sueca es una empresa familiar presente en 40 países propiedad de Ingvar Kamprad. Tras abandonar el mando directo hace 30 años, ha sido ahora cuando ha renunciado a todos los roles formales en Ikea, si bien este magnate de 88 años recién cumplidos seguirá asesorándola. Sus planes de permanencia están más que cumplidos con la excelente marcha de la compañía. Sin ir más lejos, Ikea obtuvo beneficios de 3.200 millones de euros el año pasado, una cifra récord en su historia. Su sustituto, sin embargo, sigue en el aire. Ninguno de sus tres hijos varones están por la labor y, aunque trabajan en distintos puestos de su entramado, han manifestado que prefieren participar e "influir" en el grupo a través de ellos, pero que en ningún modo aspiran a dirigir Ikea. Algunos ex ejecutivos y analistas, sin embargo, ven en la dimisión de Kamprad una maniobra para forzar la situación y dejar paso a sus vástagos. Una renuncia que se produjo a finales de 2013, pero que no ha trascendido hasta ahora, coincidiendo con el nombramiento de un nuevo presidente, Lars Jonan Jarnheimer, Presidente y CEO de Tele2, que tomará el relevo en 2015, sustituyendo a su actual presidente, Göran Grosskopf.

Relevo generacional

Desde su entorno más inmediato también se sigue confiando en que sus hijos acaben tomando las riendas de la compañía. "Él está tratando de retirarse del trabajo oficial ahora, a la edad de 88 años, y esto se puede ver como un paso más en el relevo generacional ", señala un portavoz de Kamprad. Sea como fuere, lo cierto es que su marcha se produce sin elegir sucesor, comprometiendo la línea seguida hasta ahora. El complicado entramado que es ahora Ikea podría peligrar y se teme por el futuro de un Ikea sin su fundador ni sucesor claro, al tiempo que aumenta la probabilidad de que conflictos potenciales entre sus herederos lastren la empresa. Kamprad no ha dejado de intentarlo, hasta ahora sin éxito. Tras algunos informes que recogían que iba a presentar a uno de sus hijos como su principal sucesor y especulaciones de que lo haría su primogénito, algo se torció. En los últimos años les otorgó puestos de trabajo en diferentes partes de la compañía. Su hijo menor, Mathias, preside Inter Ikea; Jonas, el hermano mediano, forma parte del consejo de Ikea Group; y Peter, que preside Ikano.

La empresa familiar que montó un imperio

Ikea tuvo unos humildes comienzos. Fundada por Kamprad cuando aún era menor de edad en una zona rural del sur de Suecia bajo la idea de muebles de estilo nórdico para montar uno mismo, acabó revolucionando el mercado de los muebles y convirtiéndose en la más importante empresa del sector gracias a su apuesta ganadora por el low cost. La sucesión no es el primer problema que enfrenta la empresa. Hasa ahora, nada ha doblegado a este gigante. Pese a las turbulencias internas y externas, algunas relacionadas con las relaciones de Kamprad con el nazismo o los escándalos alimenticios, sigue disparada como un cohete. "Sorprendentemente, nada parece afectarle. Sus tiendas, vayas el día que vayas, están siempre llenas", concluye Jon Åsberg, director de la revista económica Affärsvärlden.