El eterno problema de la financiación

13. El eterno problema

El primer paso para apostar por la internacionalización consiste en poseer los recursos suficientes como para extender la actividad fuera de las fronteras del ámbito nacional. Estos recursos no suelen estar disponibles siempre en el seno de la familia, especialmente si la empresa familiar tiene un tamaño reducido, por lo que suele ser necesario recurrir a diversos instrumentos financieros para hacerse con ellos.

 

Sin embargo, las empresas familiares suelen pensárselo mucho a la hora de embarcarse en un proyecto internacional si para ello necesitan recurrir a financiación externa, lo que conlleva a una clara falta de vocación internacional en empresas de este tipo. En general, tres son los instrumentos para conseguir la tan deseada financiación que hará posible poner el pie en los mercados exteriores:

  • Incorporando nuevas generaciones a la dirección. Los fundadores de una empresa familiar generalmente son personas con un espíritu emprendedor muy marcado y una gran capacidad de trabajo. Han sabido sacar su negocio a flote y mantenerlo durante décadas. Sin embargo, los años les vuelven conservadores y su foco está más en la pervivencia de lo ya construido que en la necesidad de crecer. Las generaciones sucesoras es de suponer que han heredado el carácter emprendedor de sus padres. Al mismo tiempo suelen estar más preparadas y con más experiencia internacional, lo que hace que vean la posibilidad de expansión a otros mercados como un atractivo. Para su acceso a las dirección, se pueden establecer requisitos de incorporación de capital, lo que aumenta, aunque en pequeño grado, las capacidades financieras de la compañía.
  • Estableciendo alianzas estratégicas con empresas del país de destino, a través de la creación de relaciones de colaboración que no suponen una ampliación del accionariado. Este tipo de cooperación, generalmente se da entre empresas que no suponen una competencia directa sino que son eslabones diferentes de una cadena, por lo que las relaciones son beneficiosas para ambas partes de manera que pueden compartir los costes fijos del proceso de internacionalización así como la información que obtienen. Las empresas con las que se coopera son a veces proveedores o los propios clientes. Así, para los gerentes de la empresa familiar, es muy beneficioso mantener contactos dentro de su sector y en sectores afines, ya que aumenta su capacidad de percibir oportunidades de negocio en mercados externos.
  • Dando entrada en su capital a otras empresas a través de accionistas externos. De esta forma la empresa puede acceder a los recursos de sus nuevos socios, no solo a los económicos, sino también a los canales de distribución ya creados por ellos, sus conocimientos del mercado de destino y cómo competir en ellos, su tecnología o su capacidad de liderazgo y dirección. El aspecto negativo de este tipo de sinergias es que los dueños de la empresa familiar deben aprender a gestionarla de forma más eficiente, ya que a partir de ese momento se encuentran en la necesidad de empezar a rendir cuentas.
  • Recurriendo al apoyo de las instituciones. Tanto a nivel local como autonómico, nacional y comunitario, existen multitud de programas de apoyo a la internacionalización. En la mayoría de los casos este apoyo supone un complemento, por ejemplo a acciones de promoción en el exterior o financiación de determinados gastos. Es útil, pero la estrategia de internacionalización de una empresa familiar no puede basarse enteramente en la obtención de este tipo de recursos.

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