Ejemplos de empresas familiares; distintas historias con final feliz

Porcelanosa y el Grupo Zamorano son dos historias de empresas familiares que sirven como ejemplo de continuidad, buen hacer y amor a la empresa.

Porcelanosa, nuevas tecnologías y respeto al medio ambiente

La Consejera Delegada de Porcelanosa y miembro del Consejo de Administración de la compañía, María José Soriano Mazanet, explica que la estrategia de éxito que ha permitido que la segunda generación tome las riendas de sus antecesores se ha basado fundamentalmente en el rigor. Con una estrategia basada el rigor, la potenciación de la tecnología, los procesos de innovación y mejora y la identificación de una imagen de marca que determine la diferenciación dentro de su sector; María José Soriano hace hincapié en algunas características que han mantenido a la empresa en puestos de éxito: el gusto por el rigor, la preocupación por el detalle y la salud y seguridad de los empleados, la productividad, el ahorro energético y el escaso absentismo laboral. Las ventajas de la compañía en el mercado han sido establecidas alrededor de una cultura familiar de generosidad y comunicación confiada y fluida. En cuanto al reto de la sucesión, la empresa Porcelanosa, ha promovido la integración en la estructura empresarial de la segunda generación desde momentos tempranos que promuevan constantemente la transición generacional. No cuentan con un plan de protocolo familiar, pero no ha sido un escollo grave para que los diferentes líderes convivan entre sí y mantengan el objetivo de la sucesión siempre presente, aportando a los futuros directivos los conocimientos en profundidad que necesiten para convertirse en mejores líderes.

Grupo Zamorano, gestores con habilidades directivas

Alfonso Zamorano, presidente del grupo, afirma que una de las causas fundamentales del fracaso empresarial es la escasa habilidad que muestran algunos gestores para controlar las situaciones y convertirlas en condiciones que reviertan en una dirección correcta de la empresa. Basándose en la preparación global del directivo y el mantenimiento de la ética y práctica de la familia,  Alfonso Zamorano reconoce el error que comenten algunas empresas al no separar los ámbitos de familia y negocio y no establecer una planificación de la sucesión. En cuanto a este último aspecto, el Grupo Zamorano cuenta con un protocolo familiar que regula, punto por punto, las relaciones entre los miembros de la empresa y la participación en el consejo de administración. En su empresa los miembros no intervienen en la gestión de la compañía, controlando solo la propieadad,  y los equipos directivos han sido escogidos entre personal desvinculado de la familia. Para acceder a los órganos directivos de la compañía es necesario contar con una experiencia de éxito de al menos tres años fuera de la empresa y tener formación universitaria y un MBA. Ambos recalcan los valores diferenciales de la empresa familiar que hacen de ellas empresas de éxito, el amor y la dedicación diaria al negocio, la confianza entre los miembros y la constancia en el trabajo.