Descubre los requisitos del despido objetivo individual

despido objetivo individual

Una de las claves del éxito empresarial es el conocimiento. Como gerente de tu negocio, además de conocer y saber aplicar diversos métodos y estrategias directivas, también necesitas dominar otros aspectos de tipo económico o legal. Una buena base formativa, como la que te proporciona el Executive MBA de EAE Business School,  evitará que cometas errores que puedan  afectar gravemente a la salud de tu empresa.

Uno de los conocimientos que debes dominar es aquel relacionado con el derecho laboral. Los tipos de contrato, sus características, las condiciones salariales o cómo proceder en caso de despido, son algunas nociones con las que debes familiarizarte para actuar conforme marca la ley y evitar problemas futuros. En caso de despido, es frecuente que los trabajadores acudan ante un juez para denunciar la improcedencia de su despido. Para prevenir que el juez le otorgue la razón al trabajador, tienes que tener claro cuáles son los tipos de despido que existen, las causas que puedes alegar, marcadas por la normativa, y la forma de proceder para que el despido sea considerado como procedente.

Causas de despido objetivos

La normativa diferencia tres tipos de despido, uno de carácter colectivo y dos de tipo individual, que son el despido por causas objetivas, por  norma general ajenas a la voluntad del trabajador, y el despido disciplinario, que se utiliza cuando el trabajador comete, de manera voluntaria, un incumplimiento grave de sus obligaciones. El Estatuto de los Trabajadores, normativa que regula los derechos y obligaciones de los trabajadores, y donde se establece los tipos de despido y las causas en las que se fundamenta, contempla diversas situaciones por las que un empresario puede verse obligado a despedir a uno de sus trabajadores alegando causas objetivas. Estas causas son:

  • Ineptitud del trabajador. Para alegar esta causa, la normativa señala que la ineptitud debe ser conocida o sobrevenida con posterioridad a la firma del contrato. Si esta incapacidad para desempeñar el puesto de manera eficaz, existiera antes de la firma del contrato, esta causa no podrá alegarse.
  • Falta de adaptación al puesto. Los continuos avances técnicos y tecnológicos provocan cambios en los puestos de trabajo. Se introduce maquinaria o programas que, en principio, facilitan las tareas o mejoran el rendimiento. Sin embargo, es necesario aprender a utilizar estas nuevas herramientas y adaptarse a ellas. En el supuesto de que, tras recibir la formación oportuna , y una vez transcurrido dos meses desde que se introdujo la modificación o finalizara el plazo de formación, el trabajador no se haya adaptado a esta nueva situación, el empresario podrá proceder a su despido.
  • Por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. La normativa contempla la posibilidad de que la empresa se encuentre pasando por diversas circunstancias en las que necesiten reducir su plantilla, como son:
    • Causas económicas. Siempre que la empresa pueda justificar que está pasando por una situación negativa, tenga pérdidas o prevea que va a tenerlas, o sus ingresos se vean reducidos durante nueve meses consecutivos.
    • Causas de producción. Cuando exista una disminución de la demanda de productos o servicios.
    • Técnicas. Siempre que, debido a la introducción de nuevos instrumentos o recursos, sobre esa mano de obra.
    • Organizativas. A veces se realizan reestructuraciones y cambios en las empresas que pueden provocar este tipo de despidos.
  • Faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas, siempre que no sea debido a baja laboral, por maternidad, vacaciones, huelga o ciertas bajas motivadas por circunstancias muy concretas. Además, para que se puede recurrir al despido por absentismo, las faltas deben superar:
    • el 20% de la jornada en dos meses consecutivos
    • el 25% de la jornada en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses.
  • Insuficiencia de consignación presupuestaria. La ley contempla la posibilidad de que las entidades sin ánimo de lucro que trabajen realizando proyectos subvencionados por la Administración pública pueda despedir a algunos de sus trabajadores siempre que la dotación económica sea insuficiente para mantener el contrato.