Delegar para vivir

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Jornadas interminables, tareas que se acumulan, proyectos que no se cierran en el plazo acordado. ¿Te es familiar esta situación? Si eres de los que necesitan que el día tenga más horas para poder finalizar todas las responsabilidades laborales adquiridas, quizá necesites aprender a delegar tus responsabilidades en otras personas.

Con frecuencia, los altos cargos asumen muchas más funciones de las que realmente pueden llegar a cumplir, teniendo que sacrificar parte de su tiempo libre y de ocio para poder finalizar las tareas intentando cumplir los plazos. Sostener esta situación a largo plazo, con frecuencia termina perjudicando la salud, mental y física, de la persona y afectando a su vida personal y laboral. Toda persona necesita disponer de tiempo libre para divertirse, disfrutar de la  familia y amigos, realizar actividades de ocio y, por supuesto, descansar. Dedicarle la mayor parte del día al trabajo, junto con la sensación de que no se avanza, termina por provocar cansancio, frustración y estrés. Además, estos síntomas tienen otras consecuencias como un cambio en el carácter, caracterizado por una mayor irritabilidad, un descenso de la productividad laboral, e incluso problemas de tipo social y familiar, si no se les dedica el tiempo necesario. Delegar responsabilidades se convierte, por tanto, en una tarea fundamental para mantener el rendimiento laboral y, sobre todo, para garantizar el bienestar personal.  

Principales razones por las que no se delega

A pesar de la necesidad de delegar, son muchas las personas que no ejercitan esta práctica por diversos motivos:

  • Para muchas personas, la sobrecarga de funciones y tareas es una condición inherente al cargo y, por lo tanto, algo inevitable.
  • Otros no delegan por la firme convicción de que pueden controlarlo ellos solos todos, a pesar de que la realidad le demuestra lo contrario.
  • Algunos evitan delegar responsabilidades por temor a perder el control de todo lo que ocurre en la empresa o de sus proyectos.
  • También hay quienes piensan que la delegación puede ser malinterpretada o recibida como una sobrecarga de tareas por los trabajadores a los que se les asigna la responsabilidad.
  • Existe un colectivo que no delega porque no confían en las capacidades de su equipo de trabajo y creen que sólo ellos son capaces de hacer bien todas las funciones.
  • Sin embargo, la gran mayoría de los directivos no delegan porque no saben qué, cómo ni sobre quién delegar.

Consejos sobre delegar responsabilidades

La habilidad para delegar responsabilidades se puede aprender del mismo modo que se aprenden otras destrezas. Sólo es necesario querer hacer y poner en práctica los siguientes consejos.

  1. Reconoce que necesitas a los demás por el bien de la empresa. El primer paso para aprender a delegar es reconocer que no eres capaz de llevar todo el trabajo sin que ello repercuta sobre tu salud y la de la empresa.
  2. Identifica qué funciones puedes delegar y cuáles no. No todas las funciones se pueden delegar, algunas por su relevancia para la empresa y otras porque son tu gran especialidad. Sin embargo, existe un gran número de tareas que puedes encomendárselas a otros.
  3. Selecciona a la persona adecuada para cada función. Cada persona posee una serie de destrezas que destacan sobre el resto. Averigua los puntos fuertes de cada miembro de tu equipo y confía en ellos para que desempeñen esas responsabilidades.
  4. Deja claro en qué consiste la responsabilidad. Para que la delegación sea eficaz, la otra persona debe comprender en qué consiste su nuevo cometido y, siempre que sea necesario, cómo debe llevarlo a cabo.
  5. Se delegan responsabilidades, no actividades. Es importante entender esta diferencia. La persona en la que delegues será la responsable, por lo tanto, tienes que confiar en ella para que tome decisiones sin tener que pedir tu consentimiento en cada momento. Si delegas actividades seguirás asumiendo las mismas funciones o más, si tienes que supervisar las acciones de los demás.