Del relevo intransferido al relevo eficaz, ¿cuál es tu caso?

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Ceder el control de tu empresa a otras personas será la tarea más difícil a la que te enfrentes durante tu vida como empresario. Incluso aunque esa persona sea un miembro de tu familia, dejar en manos ajenas el trabajo de toda una vida, es una decisión árdua y que requiere una reflexión profunda, especialmente para algunos empresarios.

Sin embargo, no se puede estar eternamente dirigiendo el negocio familiar. Debemos ver la sucesión como un proceso natural, necesario e inevitable. Por eso, cuanto antes  se planifique el relevo y se prepare el camino, la sucesión será menos traumática y más beneficiosa para todos, especialmente para la empresa.

Se pueden diferenciar distintos tipos de sucesiones o relevos familiares, desde aquellos que están planificados y consensuados a aquellos que nunca parece que se llegan a producir.

Así, por ejemplo, se puede observar un tipo de relevo instransferido, es decir, que nunca se transfiere, nunca se produce. Este tipo de situaciones se produce en aquellos casos en los que el fundador de la empresa familiar se aferra a su puesto porque no está preparado para dejar el control en manos ajenas y quiere seguir a la cabeza del negocio, aún en detrimento de su propia empresa. En estos casos, los sucesores se sienten frustrados y desmotivados, al saber que sólo tras el fallecimiento del cabeza de familia podrán tomar decisiones por sí mismos y dirigir la empresa.


 

En otras ocasiones el relevo se produce, pero el fundador de la empresa decide volver, bien porque no se encuentra satisfecho en su nueva situación de retiro  o  porque, realmente,  sus sucesores no están capacitados para desempeñar el puesto, debido a una inadecuada o inexistente planificación.

Se pueden ver empresas en las que la sucesión no está planificada e incluso se ha convertido en un tema tabú. No hay planes claros ni de cómo, cuándo o quién será el sucesor. Esta imprecisión crea inseguridad entre los sucesores e inestabilidad en la empresa, pues nadie sabe lo que pasará en el futuro y no permite que las nuevas generaciones se preparen adecuadamente para el rol que asumirán en el futuro.

También existen relevos eficaces, que están planificados y consensuados desde hace tiempo. Se trata de una sucesión progresiva, en la que el sucesor se ha ido formando y preparando, por lo que está altamente cualificado para sustituir al líder de la empresa y llevar las riendas del negocio. En este tipo de transiciones están claramente definidos cada uno de los procesos y pasos que se van a dar, por lo que la transición transcurre sin conflictos.

A fin de garantizar la estabilidad de la empresa familiar, es conveniente crear un protocolo familiar en el que se regulen cada uno de los pasos que se van a dar en el momento de la sucesión.  De esta forma, se pueden evitar conflictos irreversibles que puedan poner en riesgo la supervivencia de la empresa.

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Fuente imagen: Flickr/Santuario Torreciudad