¿Debes revisar el modelo de organización de tu empresa familiar?

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Las empresas familiares generalmente son administradas de manera intuitiva, lo que hace de ellas que sean más flexibles y más cercanas al cliente, dado que no se tienen que ceñir a costosos protocolos de actuación a los que se someten las grandes multinacionales. En ellas, una o dos personas toman las decisiones y eso facilita enormemente el día a día. Seguramente, en el caso de tu negocio también ocurra de esta manera. Vas gestionando de manera informal, atendiendo a las peticiones que te van llegando, solucionando los problemas cuando suceden. Aunque esto supone una fortaleza en el sentido de la flexibilidad y cercanía mencionadas, también hace que sea más difícil prever los acontecimientos futuros y estar preparados para que sucedan. Sucede a veces que aparecen problemas en la producción, los suministros o, de forma más estructural, entre los socios familiares de la compañía por cuestiones de punto de vista diferentes. A veces las decisiones dejan de tomarse por falta de coordinación entre los miembros de la familia. ¿Te suenan estas situaciones? Entonces es que tienes que cambiar el modelo de organización de tu empresa familiar.

 

Como en la empresa familiar se unen tres ámbitos, familia, propiedad y empresa, el modelo organizativo tiene que dar respuesta a todos ellos. Los vínculos y las relaciones son complejos, por lo que estructurarlos puede resultar todo un reto. A pesar de ello, puedes estructurar el gobierno de tu empresa familiar en varias parcelas:

  1. El protocolo familiar: es muy importante que cuentes con uno adaptado a la naturaleza de tu negocio, pues representa el marco jurídico, el acuerdo, que garantizará la unidad de tu familia.
  2. La Junta o asamblea familiar: utilízala para representar todos los intereses de la familia. Es especialmente útil cuando el negocio ha traspasado ya varias generaciones y la propiedad es de varios primos. Deja claro que servirá para informar y recoger sugerencias, pero que no se tomarán decisiones en ella. En la asamblea familiar puedes incluir a todos los miembros de la familia, aunque no sean propietarios ni trabajen en la empresa.
  3. El Consejo de familia: es el lugar donde se tomarán las decisiones en el marco de la relación entre la familia y la empresa. Aquí no tendrás a toda la familia, solo a los miembros elegidos por la Junta familiar. De esta manera, las decisiones son más eficientes pero siguen garantizando la representación de toda la familia.
  4. La Junta general de accionistas: en este órgano de gobierno intervendrán solo los socios familiares con propiedad en la compañía, que son los que tomarán las decisiones estratégicas que afectan al negocio.
  5. El Consejo de administración: te servirá para nombrar a las personas que van a dirigir el día a día de la compañía, es decir, que van a ejecutar las decisiones acordadas en la Junta general de accionistas. En este órgano puedes contar con directivos ajenos a la familia, pero que te aporten una experiencia en un ámbito del negocio concreto.

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 Fuente imagen: Flickr/Olga Berrios