Creando el protocolo familiar: ¿seguir un modelo o buscar ayuda experta?

Las reglas y principios que se plasman en un protocolo familiar son el resultado de un profundo estudio de la empresa, así como de amplios consensos que implican a la familia empresaria, y precisamente por ello, para que su elaboración llegue a buen puerto, se necesita la colaboración de un experto que realice el trabajo, oriente y ayude a superar las dificultades que surjan a lo largo de todo el proceso.

Modelo protocolo familiar

Seguir un modelo para elaborar un protocolo familiar no es buena idea, fundamentalmente por una simple razón: cada empresa es única y debe elaborar su propio protocolo, hacerlo a su medida. Lógicamente, utilizar como guía orientativa un protocolo de una empresa afín por valores, sector, estructura, principios u otros factores siempre puede aportar ideas, pero en lo esencial un protocolo ha de obedecer a la realidad concreta de la empresa. Antes incluso de comenzar a realizar el protocolo es importante llevar a cabo un diagnóstico previo que permita decidir si llevarlo a término en un preciso momento es una buena idea. Un buen profesional no tendrá inconveniente en renunciar al trabajo si las circunstancias así lo aconsejan, bien sea porque la fase en la que está la empresa, ciertas disfuncionalidades u otras situaciones críticas lo recomienden. Sea como fuere, desde el mismo diagnóstico su realización debe confiarse a expertos que analicen la familia y la empresa de forma profesional. Ello supone desde el estudio de su situación fianciera o legal hasta el conocimiento sobre cómo se lleva la familia.

Por qué necesito un experto

La ayuda experta es una garantía de que se siguen los pasos adecuados a lo largo de todas las fases, además de suponer una gran ayuda para culminar el proceso y, además, hacerlo con éxito. Son muchos los obstáculos que hay que superar a nivel técnico y emocional, con el consiguiente riesgo de prolongarlo en exceso o incluso de bloquearnos. El apoyo de expertos nos ayudará a cumplir cada uno de los puntos necesarios a lo largo del proceso de elaboración del protocolo familiar. Su asistencia puede ser muy valiosa, en especial en lo que respecta a cuestiones de gran importancia como las siguientes:

  • Realizar un diagnóstico sobre su conveniencia.
  • Aportar conocimientos necesarios a la hora de debatir y tomar decisiones.
  • Analizar la situación de la empresa en términos legales, económicos, etc.
  • Servir de mediador y aportar un punto de vista objetivo en las reuniones.
  • Aportar su experiencia en solución de conflictos para ayudar a superarlos.
  • Dar forma legal a aquellos acuerdos que lo requieran.

La ayuda experta en ningún caso suple la necesidad de intercambio de opiniones, debates y, en fin, de llegar a un acuerdo familiar en las cuestiones esenciales. Las reuniones familiares son imprescindibles y no podrán sustituirse por cuestionarios o entrevistas ni por encuentros aislados o unilaterales con expertos. Sólo un acuerdo bien cimentado permitirá llegar al fondo de las cuestiones críticas y abrir canales de comunicación que faciliten la convivencia entre la empresa y la familia. No en vano, el contenido del protocolo familiar debe reflejar este amplio consenso, imprescindible para una implementación posterior exitosa.