Confirming, un nuevo modelo de financiación

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La financiación siempre ha sido una de las principales dificultades a las que se han tenido que enfrentar las empresas, especialmente las más pequeñas. Todas las organizaciones tienen gastos que afrontar: deben responder ante las obligaciones fiscales, abonar los gastos relacionados con el local, como el alquiler o la luz, o comprar materiales a sus proveedores.

Sin embargo, a pesar de que el negocio marche bien, no siempre se dispone de dinero cuando más se necesita, en especial cuando las facturas de tus proveedores superan ciertas cifras. Muchas veces, un cliente que se retrasa en un pago o el abono de las facturas aplazado, puede provocar que no se disponga de la cantidad necesaria en ese momento. Para que tu negocio no se vea afectado por este tipo de inconvenientes y puedas seguir con tu actividad empresarial como siempre, las entidades bancarias te ofrecen una solución alternativa a los préstamos y a otras formas de financiación: solicitar a tu entidad financiera el servicio de Confirming.  

Confirming: características y tipos                                                        

El Confirming, término acuñado en la década de los 90 por el Banco Santander, es un servicio bancario que ofrecen las entidades financieras a algunos de sus clientes. A través de este instrumento, las empresas ceden la gestión de los pagos a sus proveedores a la entidad bancaria con la que trabajan, eso sí, previo estudio del cliente y  a cambio de una serie de intereses y comisiones, y de otro tipo de ventajas, como la gestión de las cuentas de sus clientes o la posibilidad de generar nuevos tratos. En este tipo de contrato, existen tres partes, cada una de ellas con un papel clave:

  • Por un lado se encuentra la entidad de Confirming, que suele ser una entidad financiera que trabaja de manera habitual con su cliente. Ésta asume la gestión de los pagos, no sin antes analizar los riesgos y negociar las condiciones para que la acción le sea lo más rentable posible.
  • Por otro lado está el cliente, quien solicita la gestión de pagos a los proveedores. Éste cede la gestión de los pagos a la entidad bancaria, a cambio del pago de una serie de comisiones.

  El funcionamiento de este tipo de servicio es muy sencillo. Por norma general, por un lado, el cliente negocia con su entidad financiera las condiciones de este sistema y, por otro,  acuerda con su proveedor, o proveedores, el pago mediante este procedimiento. Una vez aceptada este tipo de transacción, el cliente da la orden al banco para que se haga cargo del pago a sus proveedores. Una vez recibida la orden, la entidad bancaria informa al proveedor sobre la disponibilidad de su factura y le recuerda el plazo de vencimiento. Además, también le ofrece la opción de poder cobrar por adelantado esta factura, eso sí, asignándole el descuento correspondiente por previo pago. Los proveedores, por su parte, pueden aceptar las condiciones de la entidad bancaria, para cobrar la factura antes de la fecha de vencimiento, o esperar y cobrar el importe íntegro de su factura. El procedimiento puede variar un poco en función del tipo de Confirming contratado. La entidad financiera puede ofrecerte diferentes condiciones en este servicio:

  • Confirming con o sin anticipo de crédito. En ocasiones, la empresa cliente y el banco acuerdan la posibilidad de que no exista la opción de anticipo, aunque no suele ser lo más habitual.
  • Confirming con o sin recurso. Por lo general, el servicio de “factoring de proveedores”, como también se le denomina a este servicio, es sin recurso, es decir, la entidad financiera asume el riesgo en caso de impago. Sin embargo, puede darse el caso contrario, es decir, que sea con recurso y al proveedor le toque asumir el impago de su cliente.
  • Confirming de financiación. Se caracteriza porque la empresa cliente le abona a la entidad financiera el dinero de las facturas después de la fecha de vencimiento. Este tipo de servicio suele integrar un coste adicional.
  • Confirming de inversión. Se denomina así cuando la empresa cliente abona por anticipado el importe de las facturas a la entidad factor. Al contrario que en el Confirming de financiación, aquí el cliente se beneficia de una serie de descuentos por pronto pago.

 

¿Por qué elegir este servicio? Ventajas del confirming

Hacer frente a las facturas no es siempre sencillo. No todos los proveedores son igual de flexibles y muchos de ellos no sirven si no tienen la certeza de que van a cobrar el material a vender. Sin embargo, gracias a este servicio, es más sencillo poder continuar con la actividad laboral de manera normalizada. Aunque ésta no es la única ventaja que ofrece este producto. El Confirming  bancario puede ser  ventajoso y rentable para los tres actores implicados, tanto para la empresa cliente, los proveedores, como para la entidad factor, que sin duda suele ser la más beneficiada:

  • La empresa cliente, además de poder hacer frente a los pagos sin agobios y agilizar las gestiones relacionadas con el pago a proveedores, mejora su imagen frente a los proveedores y las relaciones con estos. Garantizar el pago de las facturas a través del Confirming, permite a las empresas mantener unas relaciones más fluidas y flexibles con los proveedores y conseguir condiciones de compra más ventajosas.
  • En cuanto a los proveedores, estos, además de tener garantizado el cobro de sus facturas disfrutan de la posibilidad de elegir la forma de cobrar sus facturas y solicitar el cobro anticipado o no, en función de sus necesidades concretas.
  • Por último, la entidad financiera también se beneficia, ya que cobra comisiones tanto a su cliente, por gestionar los pagos, como a los proveedores en caso de solicitar el cobro antes de la fecha de vencimiento. Además, suele aprovechar estas operaciones para vender nuevos productos y realizar otro contactos con proveedores y clientes.

Sin embargo, no todos son ventajas. El Confirming también puede tener inconvenientes para las tres figuras implicadas. Las dos primeras, es decir, el cliente y el proveedor, pueden verse perjudicados en función de las condiciones del servicio, mientras que la entidad financiera, en la mayoría de los casos asume el riesgo en caso de impago de sus clientes, un riesgo que varía en función de la cuantía de las facturas.