¿Con cuánta antelación se ha de avisar un despido?

Preaviso despido

La entrega de la carta de despido supone la extinción del contrato de trabajo, ya sea de inmediato o en la fecha que se detalla en la misma. Excepto en el caso del despido disciplinario, que no requiere de preaviso, el Estatuto de los Trabajadores (ET) establece el derecho del trabajador de tener conocimiento del despido con antelación.

En estos casos, según recoge el ET en su artículo 55 el trabajador deberá recibir una carta de preaviso de la finalización del contrato, en la que deben constar las razones que lo motivan y la fecha en que tendrá efecto. De este modo, excepción hecha del despido disciplinario, el empresario tiene la obligación de avisar por escrito al trabajador de su voluntad de dar por finalizada la relación laboral con un plazo mínimo de 15 días.

Preaviso del despido: un mínimo de 15 días

Sin embargo, esta regla general de los 15 días de preaviso puede vese modificada por circunstancias tales como el tipo de contrato o la antigüedad del empleado. A su vez, el convenio colectivo que corresponda puede establecer un plazo superior. Sea como fuere, no puede incumplirse el tiempo mínimo exigido de los 15 días naturales, contados desde que se entrega la carta de despido al trabajador  hasta que se extingue el contrato de trabajo. Lógicamente, la finalización de un contrato temporal extingue la relación laboral, y lo mismo ocurre cuando el contrato tiene como objetivo la realización de una obra o servicio pactados sin fecha de finalización estipulada. En concreto,  si el contrato tiene una duración superior a un año, se exige preaviso con 15 días de antelación si va a finalizar el motivo por el que se ha contratado o no se va a renovar e contrato, según establece del Real Decreto 2720/1998.

Incumplimiento y penalizaciones

El incumplimiento de los plazos mínimos conlleva una penalización, ya sea por avisar en un plazo inferior o simplemente por no hacerlo. En estos casos, el empresario tendrá que indemnizar al trabajador el salario correspondiente, teniendo también en cuenta que, de no disfrutarse antes de terminar el contrato, las vacaciones pendientes -contadas desde el 1 de enero hasta la fecha en que se haya producido el despido-a fecha del despido deberán ser remuneradas como si fueran días trabajados. El preceptivo preaviso de 15 días, por lo tanto, puede soslayarse si se está dispuesto a abonar esos 15 días de preaviso, en cuyo caso su incumplimiento simplemente se solventa asumiendo la penalización, sin que ello suponga su improcedencia en ningún caso. Incluir en la misma carta de despido el abono de esa quincena correspondiente al preaviso permite hacer efectivo el despido de forma inmediata. Aunque en el artículo 53.1.b del ET establece la oblitagoriedad del preaviso, en el punto 4 del mismo se establece una excepción, de forma que si abonamos esos días en vez de concederlos el despido no será improcedente: "No obstante, la no concesión del preaviso (...) no determinará la improcedencia del despido, sin perjuicio de la obligación del empresario de abonar los salarios correspondientes a dicho período (...)", según reza el precepto.