Cómo gestionar una empresa familiar para fortalecer los vínculos

como gestionar una empresa familiar

Tienes espíritu emprendedor, no puedes negarlo. Cuando eras pequeño, siempre estabas inventando, proponiendo. Tus hermanos te seguían allá donde tú proponías. La frase más repetida en boca de tus padres era: “este niño llegará lejos…”. Ahora ya tienes tu propia familia. Tus hijos han crecido. También conseguiste montarte tu propia empresa. Trabajar para otros es algo que no entraba en tus planes, aunque tuviste que hacerlo durante un tiempo. Y no te gustó. Ahora ha llegado el momento en que ellos, tus hijos, empiezan a involucrarse en la gestión de tu empresa. Por suerte, has conseguido superar todos los obstáculos durante los últimos años, gracias a tu estilo de gestión. Tienes las cosas muy claras. Sin embargo, ellos vienen con nuevas ideas, y esto causa algunas fricciones. Si impones tu voluntad, ellos se sienten desautorizados. Para ti es complicado equilibrar vuestro compromiso conjunto en el negocio con la autonomía de cada uno en su parcela de trabajo. Y, a no ser que ya hayas leído la guía gratuita "Cohesión en la Empresa Familiar", terminas preguntándote…

¿Cómo de fuertes son los vínculos familia empresaria?¿Cuánto seremos capaces de resistir?

De tu análisis, extraes las siguientes conclusiones:

  • Tenéis vínculos emocionales fuertes, lo que os enorgullece como familia
  • Tomáis muchas de las decisiones conjuntamente, algo que te reporta gran satisfacción
  • Os comunicáis continuamente
  • Vuestros lazos de confianza son estrechos
  • Compartís mucho tiempo juntos
  • A veces piensas que tenéis poca privacidad
  • Tus hijos interfieren a menudo en tus decisiones y viceversa, y ahí está la raíz de los problemas

La casa es lo primero

Te equivocabas cuando pensabas que en el concepto “familia empresaria” la palabra importante era la segunda, la que hace referencia a la empresa. Muy al contrario, el talón de Aquiles de este tipo de negocios suele nacer en las fricciones dentro de la familia, que en muchas ocasiones provienen de problemas ajenos a la propia empresa. No puedes estar más de acuerdo. En tu caso, también ves cómo muchas veces lleváis los problemas de casa al trabajo. Te propones un plan; que tu empresa fortalezca los vínculos de tu familia en lugar de debilitarlos. Y lo llevas a cabo de la siguiente manera:

  • Separar más los dos mundos. A partir de ahora, en la empresa solo se hablará de negocios, y en la mesa a la hora de cenar se tratarán los asuntos cotidianos de casa.
  • Definir mejor los puestos de trabajo. Tu idea es proporcionar a cada uno de tus hijos un rol muy concreto, mucho más del que ya tenían. Cuando lo hayas hecho, te esforzarás por no interferir en su manera de hacer las cosas. Esto incluye la definición salarial, que establecerás en función de sus resultados, para fortalecer su compromiso.
  • Poner más táctica y menos “corazón” en tu gestión. Porque reconoces que a veces te dejas llevar demasiado por la intuición y reflexionas tus decisiones menos de lo que deberías. Para eso vas a formar un Consejo de Familia, donde llevarás todas las decisiones estratégicas para tomarlas conjuntamente con el resto de tu familia. También los asuntos económicos, para tener las cuentas claras y asegurar que el tema se trata abiertamente y todos están satisfechos.
  • Planificar el futuro con más antelación. Especialmente el asunto de la sucesión, que tienes pendiente desde hace tiempo.
  • Separar la propiedad de la empresa de los bienes familiares. Reconoces que tus finanzas están mezcladas y eso os pone a veces nerviosos. Es hora de desprenderse de parte de la propiedad de la empresa para que pase a manos de tus hijos, o al menos de empezar a pensar en ello.
  • Ser flexible cuando surjan los conflictos. A veces impones tu voluntad con demasiada vehemencia. Tus hijos se hacen mayores y también necesitan sus parcelas de autonomía. También valorarás la posibilidad de contar con profesionales ajenos a tu familia, que pueden aportar un punto de vista externo y mediar ante los conflictos.

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