Claves para elaborar un protocolo familiar

protocolo familiar ejemplo

Como es sabido, un protocolo familiar es básicamente un documento que establece las reglas internas de la empresa para facilitar la relación entre la familia y el negocio. Se trata, por lo tanto, de una valiosa herramienta que favorece la continuidad y el éxito de la empresa familiar, cuya eficacia dependerá en buena medida de una correcta elaboración.  

 

Aunque en un principio pueda parecernos que para confeccionarlo basta con seguir un modelo que nos sirva de ejemplo, la experiencia contrastada demuestra que su realización es bastante más compleja. A continuación, expondremos algunas de las principales claves para elaborarlo con acierto:

  • Contar con ayuda experta: la ayuda de un profesional externo a la empresa puede garantizar la tan necesaria objetividad a la hora de realizarlo y guiar los pasos a seguir a lo largo de todas las fases, desde el diagnóstico inicial hasta su desarrollo, firma e implementación.
  • Adaptarlo a cada empresa: cada empresa debe elaborar su propio protocolo, lo que significa que hay que huir tanto de los procesos sistematizados como de cualquier otro método que no se base en la implicación de la familia para el logro de un consenso que luego garantice una fácil y provechosa aplicación.
  • Buscar el consenso: un protocolo familiar ha de buscar el diálogo y lograr un amplio consenso, lo que significa que el espíritu de unidad y compromiso es un punto de equilibrio necesario a partir del que deberá confeccionarse. A mayor implicación y acuerdo alcanzados más útil resultará para lograr la armonía familiar y empresarial, así como el éxito del negocio.
  • Incluir los temas críticos: es necesario llegar a consensos sobre los temas realmente críticos que pueden afectar tanto a la familia como a la empresa, ya que las decisiones que se tomen al respecto serán la parte fundamental del contenido del protocolo. Aunque el protocolo familiar no fija un plan estrate?gico del negocio, por ejemplo, sí es fundamental para establecer un marco general de actuación.
  • Incluir los valores: el protocolo es un conjunto de reglas sobre aspectos muy diversos, como la incorporación de los miembros o su marcha, normas de conducta, etc., pero también incluye principios familiares y empresariales comunes que deben reconocerse como propios, y que han de estar presentes tanto en su contenido como a la hora de actuar y tomar decisiones.
  • Componente motivador: llegar a un consenso unánime a partir del debate y el diálogo no siempre es posible pero, en todo caso, no ha de perderse de vista que el objetivo del protocolo es ayudar a profesionalizar y motivar a la familia, fomentando la comunicación y mejorando la convivencia entre ésta y el negocio. A este respecto, suelen incluirse órganos de gobierno como el Consejo de Administración, la Asamblea Familiar y el Consejo de Familia, y además éste suele elaborar el protocolo.
  • Momento de la aplicación: la implementación del protocolo será posterior a su firma, última fase de la elaboración. Sólo una vez desarrollado, -lo que incluye también la inclusión de algunos documentos legales-, y firmado, por lo tanto, habrá llegado el momento de aplicarlo.

Por lo tanto, no existen protocolos generales que sirvan de modelo. Cada protocolo se elabora a la medida, de forma confidencial, pues además de constituir una herramienta acaba convirtiéndose en documentación privada, de uso interno. Para su realización se necesita tanto asistencia técnica como predisposición por parte de los miembros para acercar posturas y trazar un camino que permita caminar juntos para el beneficio general.