Aprende a contabilizar las deudas por los efectos descontados

deudas por efectos descontados

El descuento comercial es un elemento muy común en las negociaciones empresariales, por lo que se hace indispensable desglosar sus características, sus tipos y usos, y sus implicaciones para la labor contable de una compañía y las consecuencias que puede acarrear a sus beneficios.

La formación es imprescindible para el manejo de  este aspecto y de otros relacionados con la gestión económica y empresarial, algo que puede adquirirse a través de un MBA.

¿A qué se refiere el término deudas con efectos descontados?

Una empresa adquiere una deuda por efecto descontado cuando pide a una entidad bancaria un descuento como forma de financiación a corto plazo. Hablamos de aquella forma de crédito en la que una compañía solicita al banco un anticipo de la suma contemplada en la letra o el pagaré que ha recibido de un determinado cliente. Este anticipo tiene un coste: la empresa no recibirá toda la suma, pues la entidad bancaria descontará los intereses hasta que el total de la letra o el pagaré sea desembolsado por el cliente. Es decir, aunque en principio se refleje como un ingreso, en realidad se trata de una deuda que la empresa ha adquirido con la entidad bancaria. A esto hay que añadir que, pese a que las labores de cobro son transferidas a la entidad bancaria, la empresa asume el riesgo en caso de que la operación caiga en impago.

 ¿Cómo reflejar estos movimientos en la contabilidad?

El Plan General de Contabilidad español (PGC) establece algunas pautas para llevar a cabo una labor contable eficaz en estos casos. Algunos pasos son:

  • Por lo general, las empresas elaboran un historial para cada caso. Teniendo en cuenta esto, la primera factura debe reflejar el producto o servicio solicitado por el cliente y el valor del mismo. Si el cliente no paga al contado, debe especificarse la manera en que lo hará, el plazo y las condiciones del pago.
  • Una segunda factura debe incorporar el descuento solicitado a la entidad bancaria y el valor del mismo. También deben aparecer los intereses del descuento y los gastos adicionales que requiere. Estos últimos varían en función del banco.
  • Un tercer documento debe reflejar la relación entre los dos anteriores. Es decir, es preciso que especifique el monto del producto adquirido por el cliente y la suma desembolsada por la entidad bancaria (intereses y gastos incluidos) una vez solicitado el descuento comercial.
  • El resultado de esta operación será el beneficio que ha recibido la empresa con la venta del producto. Aunque variará en relación con el precio original, lo más común es que la relación contable arroje un saldo positivo.
  • Distinto será si el cliente no desembolsa la suma acordada y la situación entra en impago. La empresa deberá asumir la deuda. Antes de ello, sin embargo, tiene dos opciones:
    • la primera opción consiste en tratar de recuperar el valor del producto a través de un juicio jurídico contra el cliente;
    • la segunda, pedir al banco una refinanciación para hacer frente al pago de la deuda contraída.