Wearables, ¿realidad de negocio o moda pasajera?

Los llamados wearables, complementos tecnológicos personales, están en boca de todos. Las ya famosas Google Glass son un buen ejemplo de ello, aunque muy pocos las han usado y los que lo han hecho aseguran que tiene mucho potencial pero aún queda mucho camino por recorrer. 

 

Otros ejemplos de estos gadgets que pueden ser usados en distintas partes del cuerpo son, entre otros, los relojes inteligentes o las pulseras para el deporte que, además de registrar la actividad física esencial, se conectan a las redes sociales o al correo electrónico gracias al bluetooth y a la proximidad del móvil.

 

Un estudio realizado por la consultora estadounidense Endeavour Partners señala que un tercio de aquellos que utilizan estos gadgets terminan por abandonarlos al medio año de su adquisición. Por otro lado, el informe observa que una de cada diez consumidores mayores de 18 años en Estados Unidos en el último trimestre previo al informe dispone de estos productos. En su mayoría son para realizar actividad física. Las marcas más utilizadas, Nike, Jawbone, Fitbit o Misfit.

 

Según explica a la CNN el analista de Forrester Research, JP Gownder, la tecnología para el cuerpo está experimentando una "burbuja de bombo publicitario". Gownder compara este mercado con internet en 1999. "Hubo muchos experimentos fallidos como Pets.com antes de encontrar modelos de negocio reales asociados a Internet", señala el analista.

 

Según el informe de Deloitte ‘Tecnología, Medios de Comunicación y  Telecomunicaciones Predicciones 2014’, “la venta de gafas, relojes y pulseras inteligentes alcanzará los 10 millones de unidades  en total este año, y generará unos ingresos de,  aproximadamente, 3.000 millones de dólares; una cifra  significativa, aunque modesta, si se compara con los  ingresos procedentes de los cinco dispositivos de la sala  de estar digital”.

 

Con todo, el diario El País informa de que el reloj inteligente de Samsung no funciona en términos de venta como se esperaba y que Nike ha despedido a la mayoría de los empleados de la división de la pulsera Fuelband. Así que la pregunta continúa encima de la mesa: ¿Son los wearables una realidad de negocio o una simple moda pasajera?