Tres pautas para preparar y motivar un equipo

Un preparador ayuda a mejorar el rendimiento de las personas ofreciendo apoyo, consejo y enseñanza. La sencilla estructura que se presenta a continuación te permitirá actuar como tal.

Tom Laughlin, presidente de Caravela Inc., organiza la tarea del coach alrededor de tres conceptos:

  • “Reflejar”

Cuando se “refleja” una situación, se muestra y se comparte la percepción personal que se tiene de esa situación. Practica la escucha activa. Actúa como un espejo, ofreciendo a tu interlocutor una imagen de tu situación. Refleja todas las dimensiones de la situación e incluye en la imagen reflejada todos los hechos, pensamientos, sentimientos y anhelos. Escucha atentamente y asegúrate de que cuenta con una imagen completa de todas las dimensiones.

Es frecuente que las personas perciban de manera fragmentaria la situación en la que se encuentran y que, por lo tanto, tengan problemas para captar la imagen completa. Tú, como preparador, debes elaborar una perspectiva integral, para lo que tendrás que escuchar hasta el final la historia completa de la otra persona.

  • Reflexionar

Reestructurar y plantear alternativas. Todas las situaciones tienen múltiples explicaciones, pero siempre resulta difícil imaginar más de una o dos. Al reestructurar la situación, ayudarás a tu interlocutor a reflexionar sobre las posibles explicaciones alternativas.

Cuando hayas comprendido las explicaciones de esa persona, ofrécele tu propia explicación. Un conjunto amplio de explicaciones mejora la capacidad de resolución de problemas. Gracias a ello, se conseguirá un mejor entendimiento del problema. Además, es necesario conseguir que la otra persona reflexione sobre la explicación que podrían dar tus jefes, tus compañeros, tus subordinados, tus hijos, amigos o competidores a la situación.

  • Resolver

Cuando llegue a esta etapa, tu interlocutor tendrá un claro entendimiento de la situación. No todas las situaciones requieren una intervención. En los casos en que sea necesario actuar, ayúdale a generar opiniones, a elegir una vía de actuación y a perfeccionar su elección. No hagas recomendaciones. Los preparadores ayudan a los demás a elaborar sus propias respuestas. Si experimentas dificultades a la hora de generar opiniones, pídele a tu interlocutor que te comente lo que en su opinión es imposible que funcione. Muchas grandes ideas tienen su origen en cosas que se creía que eran imposibles. Asegúrate de que ni tú ni tu interlocutor se aferran a una única solución concreta.

Cuando tengas las opiniones, invita a la persona a llegar a una solución óptima. No expongas la tuya propia. Tu trabajo consiste en ayudar a que los demás lleguen a sus propias conclusiones. Después, esas personas pondrán en práctica las soluciones que han alcanzado por sí solas.

A continuación se debe poner esa solución en tela de juicio. Pregunta de qué manera se podría mejorar la solución y qué riesgos percibe la otra persona. Si después de esta reflexión, a la persona le sigue gustando la solución, incorpora las mejoras y comenten la manera de reducir los riesgos.

 

Estas tres R del coaching ponen en sus manos una sencilla, a la vez que eficaz, técnica. Por lo tanto, la próxima vez que alguien te pida ayuda, toma una hoja de papel, escribe las palabras “Reflejar”, “Reflexionar” y “Resolver”, y empieza a actuar como un preparador.

 

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