Todas las claves de la economía open data

Los datos abiertos, el conocido como open data, es materia prima de primera calidad que la inmensa mayoría de las empresas españolas hoy por hoy no ha sabido cómo aprovechar. Los datos liberados por las Administraciones públicas están ahí, al alcance de todos, pero nadie parece querer utilizarlos.

 

El informe de la Asociación Multisectorial de la Información 2014 señala que en 2012 (sus últimos datos) existían en España 549 empresas que se dedicaban al open data (el 25% en Cataluña), que generaban 12.666 empleos y un negocio de 1.100 millones de euros. A nivel global, según el informe de open data del Instituto McKinsey Global, este sector tiene un potencial de 3 billones de euros.

 

En el mercado anglosajón esta práctica está más extendida y el open data abre la puerta a la creación de nuevos servicios o a la mejora de los ya existentes. Todo un mercado con un amplio recorrido por delante únicamente aprovechando la información de datos generados por los servicios públicos: policía, energía, suministros, etcétera.

 

Las administraciones públicas son las únicas instituciones que se han puesto las pilas en este campo. Según expertos consultados por el suplemento Dinero de La Vanguardia, la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona, el de Gavà y el Gobierno de Euskadi y el de Aragón son las administraciones del Estado que mejor saben aprovechar toda esta información. El open data, además de la transparencia que aporta a las instituciones, tiene un gran potencial económico. Son algo así como el petróleo de la era digital.

 

Ahora bien el problema está en que muchas empresas privadas no utilizan toda esta materia prima. ¿Por qué? Básicamente porque no saben que existe y además desconocen que es a coste cero. Un ejemplo de cómo funciona una empresa privada que se aprovecha de los datos abiertos lo podemos encontrar en Estados Unidos. El canal Weather Channel ofrece información meteorológica de muchos puntos del mundo y lo hace aprovechando el open data de multitud de agencias meteorológicas. Existen otras iniciativas, como Green Button, en las que el ciudadano puede saber qué gasta en luz, gas, agua, etcétera.

 

De lo que se trata es de generar beneficio para la empresa gracias a estos datos. Otro ejemplo citado en Dinero es el de una cafetería de Boston en una estación de autobuses. El propietario se dio cuenta que sus potenciales clientes siempre iban con prisas debido a que desconocían si su autobús iba a salir o estaba por llegar. Así que, gracias a que la información de la ruta de los buses en Boston es open data, puso un panel en su cafetería en la que informaba a los clientes de cuándo llegaban y se iban los autobuses, algo que le reportó mayores beneficios al establecimiento.

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