Ten la mirada puesta en la meta para alcanzar tus objetivos

Hay muchos ejemplos que demuestran hasta qué extremos de alta potencia y asombroso rendimiento son capaces de llegar las personas.

Sin embargo, hay tantos o más ejemplos de casos en los que muchas personas han fracasado a la hora de resolver tareas extremadamente sencillas.

Alcanzar grandes metas o fracasar en nimiedades depende de la energía que una persona sea capaz de liberar para resolver un asunto, opina el estudioso de la motivación norteamericano Frederick Herzberg: «Cuanto más desagradable le parezca a uno una situación, más fuerza podrá sacar para modificarla. Por el contrario, todos desarrollamos una decisión tanto mayor por alcanzar lo que deseamos cuanto más concretamente lo veamos ante nuestros ojos».

Además de estos elementos motivadores, también existen desmotivadores» que nos paralizan.

A continuación ofrecemos unos cuantos ejemplos típicos de estas parálisis de la motivación: Con el paso del tiempo, uno se ha acostumbrado a soportar una situación desagradable. Poco a poco se ha ido desvaneciendo la imagen de la meta deseada. O uno ha acabado por resignarse pensando que todo esfuerzo es inútil porque ningún camino conduce a la meta deseada.

 

CREA IMÁGENES MENTALES

Si tú quieres movilizar todas tus fuerzas para alcanzar una meta determinada, lo que tienes que hacer es poner en marcha tu imaginación. Si se trata de eliminar un punto débil, cambia tu imagen existente en tus sentimientos, suprimiendo la idea de que «no hay nada que hacer, no hay quien me quite esto», sustituyéndola por una sensación motivadora: «Ya no lo aguanto más».

Solamente podrás liberar la energía necesaria para actuar si sientes esa presión dolorosa.

Puedes aplicar un procedimiento parecido para lograr que se cumplan tus más ambiciosos deseos: Si tú vives con el deseo, «Quiero alcanzar esta meta, mientras no la consiga no seré feliz», serás capaz de sacar todas las fuerzas necesarias para alcanzar esa meta.

 

Sugerencia:

No te limites a imaginarte la meta sino también la vía que te conducirá a tal meta de la manera más detallada posible. Entonces, tendrás la certeza de que realmente se puede alcanzar esa meta. Haz madurar las ideas por medio de imágenes mentales. Da mentalmente los pasos necesarios para alcanzar tus metas el número de veces suficiente para quedarte convencido: «En realidad, alcanzar mi objetivo resulta de lo más fácil».