Silvia Escribano: “Los buenos líderes del futuro tienen que ser buenos gestores emocionales”

Silvia Escribano es una de las principales coaches de España. Ha ejercido de abogada y de asesora para diversos gobiernos latinoamericanos. Ahora ha escrito Neurocoaching, un libro en el que vierte toda su experiencia en el campo de la neurociencia aplicada al coaching. Una obra que invita a la reflexión gracias a su rigor científico y un lenguaje accesible a todos.

 

¿Qué es la neurocoaching?

La aplicación de la neurociencia al coaching. Esto tiene que ver con el funcionamiento de las neuronas y con conocer cómo funciona nuestro cerebro en general, algo que nos ayuda en la vida a tomar decisiones mucho más eficaces, distintas y conscientes.

 

Aplicado al mundo de la empresa, ¿en qué puede ayudarme?

Muchas veces me preguntan: “¿Pero esto se puede aplicar a equipos comerciales?” Tiene todas las aplicaciones para el entorno empresarial. Te ayuda a focalizar los distintos dominios del ser humano. Al final los seres humanos somos uno. Si nos pudiéramos dividir en partes tendríamos una parte dedicada al pensamiento -preguntas, juicios, creencias- y donde sería muy interesante ver, gracias a la neurociencia, cómo funcionan nuestras neuronas. Se trata de tomar conciencia de mis pensamientos, de las emociones, ponerles nombre, saber en cuáles estoy más, en cuáles estoy menos, cómo interaccionan con mi vida… Y al final saber qué resultados me permiten conseguir estas emociones cuando soy capaz de vivirlas y gestionarlas y cuando no lo hago.

 

¿Y la otra parte?

Luego, otro dominio, en mi opinión maravilloso, que es el cuerpo. El cuerpo lo sentimos cuando nos duele. Y nos duele porque ha habido un proceso de pensamiento, de emociones, no muy bien canalizadas. El cuerpo es el escaparate que nos hace ver que algo no está bien. El neurocoaching me permite poderme parar, prestar atención a todo lo que ocurre en mi cerebro.

 

¿Se puede decir que el control de las emociones puede acabar beneficiando a una organización empresarial?

Más que el control, la gestión. Yo doy muchísimos programas vinculados a resultados. Las emociones están ligadas a resultados. No puedes tener a un equipo comercial en un estado de resignación, o en la rabia, o que pasa un momento difícil y pedirle que consiga resultados. Es muy complicado. Es un viaje y un desgaste de energía brutal. Lo que sí se puede hacer es acompañar a esa persona o equipo a volver a introducirse en una emoción posibilitadora, ya sea vinculada a la ambición o a la serenidad con el objetivo que se persigue.

 

¿Me puede poner un ejemplo?

Yo trabajo con personas que vienen individualmente o con colectivos. En ambas situaciones lo que se busca primero es saber en qué situación está cada uno. Se les hacen una serie de preguntas, se va pasando emoción por emoción, se les explica para qué sirve, les pedimos que nos las dibujen o nos la escriban…. De ahí, a través de cosas que no tengan que ver con lo mental las personas solemos explicar muy bien lo que nos pasa. Hay muchas formas de identificar la emoción. Yo suelo hacerlo explicando muy bien cuál es el contexto de cada emoción, centrándome en la parte cognitiva, en la explicación mediante sensaciones corporales, como qué me pasa cuando se me altera la respiración, cuando tengo miedo, cómo puedo reconocerlo físicamente… Cuando la gente empieza a reconocer esto y le pone nombre es el primer paso. A partir de ahí hago preguntas de reflexión.

 

¿Cómo se concreta lo que haces en una frase?

Sería el acompañamiento de una persona o equipo a explorar cuáles son las emociones que está viviendo en un momento determinado y las emociones que lleva tiempo sin vivir. Es bueno pasar por todas las emociones. No hay emociones buenas ni malas, todas sirven para algo.

 

¿Qué les recomendarías a los alumnos de EAE?

Les aconsejaría que pusieran el foco en los cuatro dominios del ser humano. Cuando diriges una empresa o lideras personas o un negocio al final lo que tienes delante son personas, que piensan, sienten, que a nivel físico se tensan, se estresan… Yo acompaño a muchos directivos y lo que les digo es que deben estar muy atentos a cuidar las emociones, a escuchar a la gente con la que están. Una de las claves del liderazgo empresarial es que la gente se sienta escuchada. Para hacer esto se necesita un buen desarrollo personal como directivo. Para ser un buen líder antes hay que ser mejor persona. Los buenos líderes del futuro tienen que ser buenos gestores emocionales. 

 

Estudia en nuestra escuela de negocios. Pide información de los másters y programas disponibles en www.eaeprogramas.es.