Seis recetas para ser feliz en el trabajo

Está comprobado: las empresas más exitosas son las empresas felices. Algunas de las mejores prácticas para aumentar el índice de felicidad son las siguientes:

1 - Ser positivo:

“De todas las virtudes que podemos aprender no hay otra más útil, más necesaria para la supervivencia, y con más probabilidades de mejorar la calidad de vida que la capacidad de transformar la adversidad en un desafío que puede proporcionarnos disfrute” como bellamente expresa Mihaly Csikszentmihalyi. Los individuos capaces de positivizar los acontecimientos tienen autoconfianza, enfocan su atención en el mundo –se sienten involucrados en cuanto sucede a su alrededor-, y saben descubrir nuevas soluciones. Y saber descubrir nuevas soluciones es en cierto modo fruto de proceder con confianza en uno mismo, y de mantenerse abierto al entorno y saberse parte de él.

2 - Aprender:

La oportunidad de estar dedicado al trabajo como consecuencia de un entorno de aprendizaje es un motivador intrínseco potente, ya que proviene del interior de la persona. Aunque el aprendizaje en el centro de trabajo beneficia a la empresa, también ofrece recompensas adicionales a los profesionales:

  • Un trabajo más interesante, el puesto de trabajo ya no es una rutina, sino más bien una serie de oportunidades para nuevas ideas, realización y crecimiento personal.
  • Descubrimiento del rumbo profesional, aprender lo que hacen otros puede llevar a descubrir nuevas carreras profesionales.
  • Comprensión de los valores personales, el primer paso para aprender es el conocimiento de uno mismo, incluyendo la comprensión de los propios valores personales.
  • Accesibilidad universal, cualquiera puede aprender, no sólo los trabajadores del conocimiento.
  • Satisfacción personal, desarrollar un fuerte sentido de realización y satisfacción.
  • Alegría por lo conseguido, el aprendizaje lleva a un nivel más elevado de desarrollo personal, que anima a las personas a seguir aprendiendo.
  • Mayor seguridad laboral, los profesionales que aprenden pueden afrontar nuevas situaciones.

3 - Ser abierto:

Establecer un vínculo emocional entre los miembros de una empresa es importante para mejorar sus capacidades, ya que gracias a ese vínculo las personas logran el impulso necesario para trabajar más duramente, tener mayor confianza y afrontar el futuro a pesar de las posibles complicaciones. Muestra tus propias emociones: deja que vean y sientan lo que sientes cuando hablas sobre la empresa, los clientes, sus éxitos y sus fracasos. Las personas responden mejor a aquéllos que muestran sus emociones porque eso les recuerda su propia humanidad.

4 - Participar:

Trata de idear métodos que permitan que las ideas fluyan a través de las paredes de los departamentos. Con esas iniciativas se crea una saludable atmósfera de creatividad e innovación en todos los niveles de la empresa.

  • Lleva las ideas al nivel superior, no compartas las ideas únicamente con aquellos que no pueden hacer nada con ellas, como por ejemplo amigos o cónyuges. Mejor: Comparte las ideas en reuniones de tareas o personal. Si no te sientes cómodo compartiendo delante de todo el grupo, acércate en privado a algunos de sus integrantes.
  • Muestra respeto por las ideas de los demás, no tengas prisa por juzgar o desechar las sugerencias de tus compañeros de trabajo. Aprende a aprovechar tus ideas para hacerlas más convincentes, y ellos le devolverán el favor cuando tú hagas una sugerencia. Cuando sea tu turno de compartir, no dejes que nadie te interrumpa. Practica el decir con educación «Si no te importa, todavía no he acabado de compartir mis pensamientos».
  • Escuchar es un acto que requiere toda la atención de la persona para captar las ideas que se expresan durante una conversación. Si escuchas bien, activamente, conseguirás obtener más información y aumentarás la disposición de los miembros del equipo a expresar sus opiniones.

5 - Buscar sentido a lo que haces:

Tienes que buscar sentido a tu empresa y a tu función, no sólo en los informes de control, balance y cuenta de resultados, dato de mercado o previsiones, sino también en las personas, en las impredecibles acciones y reacciones humanas.

6 - Apasionarse:

Alimenta tu pasión por el trabajo. No hay duda de que uno de los factores de motivación más potentes es el propio compromiso de las personas con lo que hacen. Evidentemente, un profesional que disfruta con su trabajo no sólo obtiene una satisfacción personal, sino que también refuerza su compromiso con la organización y sirve de estímulo para los que colaboran con él. Cualquier directivo con personas a su cargo sabe que es mucho más fácil trabajar con alguien que siente pasión por la labor que desarrolla; por tanto, también uno de tus objetivos debe ser cuidar a los miembros del equipo que aportan esa ilusión al resto y tratar de potenciarla en los que no la tienen tan marcada.

 

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