Rut Abadía: “El estrés es necesario, pero en su justa medida”

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Hoy tenemos el placer de hablar con la psicóloga y periodista Rut Abadía (se trata de un pseudónimo), que colabora con diversos medios de comunicación y editoriales como asesora en temas relacionados con el desarrollo psicológico, el liderazgo y el coaching. Acaba de publicar “Cuaderno práctico de ejercicios antiestrés”, un libro que puede resultarnos muy útil.

 

- ¿Qué ventajas tiene gestionar el estrés?

El estrés es una respuesta natural del cuerpo a la presión o al riesgo, y tiene una función positiva: nos ayuda a estar alertas en momentos de peligro o crisis, a tener más energía y a agudizar nuestra rapidez mental. El problema es cuando se convierte en un estado crónico y cualquier cosa nos produce estrés. Aprender a gestionarlo puede ayudarnos a ser más rápidos, efectivos y productivos, utilizando sus ventajas cuando es necesario, y reduciéndolo o dejándolo a un lado cuando no lo es. Los ejercicios de psicología cognitiva y las técnicas de relajación pueden ayudarnos a reducir el estrés en nuestro día a día.

- ¿Qué papel tiene la alimentación en el estrés?

Somos lo que comemos, decía Hipócrates. Alimentarse mal tiene consecuencias de muchos tipos: produce cansancio, cambios en el metabolismo y el peso, malestar... Si queremos dar lo mejor de nosotros mismos en nuestro trabajo y nuestra vida diaria, necesitamos encontrarnos bien. El malestar nos impide pensar con claridad y nos resta energía, y esto puede producirnos estrés al ver que no alcanzamos nuestros objetivos. Por eso, la alimentación sana es muy importante. Además, hay ciertos alimentos que contienen sustancias que ayudan a equilibrar el sistema nervioso, sobre todo aquellos que son ricos en vitaminas del grupo B: plátanos, frutos secos y semillas. Estos alimentos deberían formar parte de la dieta de cualquier persona que esté sometida a altos niveles de estrés en su trabajo.

- ¿Y el ejercicio físico?

El deporte es el antídoto perfecto al estrés. La respuesta del cuerpo al estrés es muy evidente: aumenta el riego sanguíneo, se acelera el ritmo cardíaco, los músculos se tensan… El cuerpo entiende el estrés como una preparación a la respuesta de lucha o huida. Es algo que hace de forma automática. Por eso, lo mejor es darle al cuerpo lo que pide: esfuerzo físico. Salir a correr media hora al día o acudir al gimnasio tres veces por semana ayuda al cuerpo a canalizar el estrés, y produce endorfinas, que es una hormona que nos ayuda a relajarnos.

- ¿Cuáles son los estresores más comunes?

Hay muchas listas elaboradas por diferentes universidades y especialistas científicos, pero casi todos coinciden en que los mayores estresores son los cambios importantes en la vida: una mudanza, una separación, la pérdida de un ser querido, perder el trabajo… Sin embargo, el ritmo actual de la vida cotidiana de la mayoría de personas favorece también situaciones de estrés por la necesidad de ser rápidos en la toma de decisiones, el gran volumen de información que gestionamos al cabo del día y las dificultades para encontrar el equilibrio entre la vida laboral y la familiar. Esto también produce mucho estrés.

- ¿Podemos cambiar nuestra percepción de los estresores?

Como he dicho antes, la respuesta del estrés es automática, es como si, al producirse una situación determinada, alguien le diera a un interruptor y nuestro sistema nervioso se descontrolara. Si somos capaces de hacer una lista exhaustiva de los momentos del día o las circunstancias que nos producen estrés, y tomarnos el tiempo necesario para reflexionar sobre ellas, preguntándonos objetivamente si esas situaciones son tan graves, la mayoría de las veces nos daríamos cuenta de que estamos actuando de forma irracional. Esto es lo que propone la psicología cognitiva: pasar los impulsos inconscientes por el cedazo de la razón.

- ¿Qué es el estrés crónico?

El estrés crónico se produce cuando una situación de estrés se alarga en el tiempo, y sus síntomas permanecen día tras día sin que exista ya ningún desencadenante. Esto es peligroso para la salud y puede dar lugar a otros problemas, como depresión, dolencias cardíacas o trastornos digestivos. Por eso, es importante pedir ayuda cuando vemos que van pasando los días y las semanas y nuestro cuerpo no es capaz de relajarse.

- ¿Cuáles son las peores consecuencias del estrés?

Un estrés crónico puede tener dos tipos de consecuencias. En primer lugar, las físicas. Como he dicho antes, puede producir trastornos de todo tipo: problemas de corazón, digestivos, tensión muscular, trastornos del sueño… Pero también tiene consecuencias psicológicas y emocionales que pueden incidir en nuestras relaciones laborales y familiares: agresividad, apatía, problemas para concentrarse, problemas de memoria, etc.

- ¿Por qué debemos respirar profundamente?

El estrés hace que la respiración se acelere y se vuelva superficial. La respiración superficial aumenta el ritmo cardíaco y genera más estrés. Aprender a respirar correctamente es uno de los pilares fundamentales de todas las terapias antiestrés. Al respirar bien, despacio, llenando primero el pecho y después el abdomen, y soltar el aire completamente hasta notar cómo nuestro diafragma empuja el aire hacia los pulmones, nuestro cuerpo se relaja de forma natural. Practicar esto durante diez minutos al día, sin pensar en nada más, o mientras haces ejercicio, es más efectivo que tomarse un tranquilizante.

- ¿Cómo podemos aprender a respirar profundamente?

Hoy en día puedes encontrar tutoriales sobre respiración profunda en muchas webs de internet. Los centros de yoga y pilates, o incluso el entrenador de tu gimnasio, te pueden enseñar a respirar correctamente. También hay cursos gratuitos en centros de atención primaria y muchas asociaciones.

- ¿Puede darnos algunos consejos para controlar las crisis?

La mejor solución, siempre, es la prevención. Si aprendemos a gestionar el estrés de cada día, disfrutamos de momentos de calma y serenidad y llevamos una vida saludable, cuando aparezcan las crisis estaremos preparados para afrontarlas con la cabeza fría y con calma, que es el mejor estado mental para encontrar soluciones. Si nos sorprende una crisis en baja forma, debemos obligarnos a encontrar momentos para desconectar, hacer ejercicio y practicar técnicas de relajación. Cuanto más tranquilos estemos, mejor funcionará nuestra mente para formular estrategias.

- Por último, ¿podría darles algún consejo a estudiantes y profesionales que conviven cada día con el estrés?

Como he dicho, el estrés es necesario, pero en su justa medida. Es importante que los profesionales y los estudiantes recuerden que la mente es una herramienta que hay que afilar. Si no nos damos momentos de descanso y de “desconexión”, los recursos de la mente se agotarán y acabaremos agotados y con síntomas de “burn out”. En toda planificación debe haber lugar para el descanso, el ocio, el ejercicio y la diversión.