Rafael Doménech: “Si seguimos en esta senda, a finales de 2016 podríamos recuperar el nivel de renta per cápita anterior a la crisis”

Nadie mejor que los economistas con una dilatada trayectoria para explicarnos las causas del atraso de la economía española y analizar las palancas en las que debemos apoyarnos para asegurar un futuro mejor. Esto es precisamente lo que ha hecho Rafel Doménech en el libro “En busca de la prosperidad”, que ha escrito junto a Javier Andrés, otro reputado economista. Doménech, actual jefe de economías desarrolladas en el BBVA Research y catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, ha colaborado con la OCDE, la Comisión Europea y el Ministerio de Economía y Hacienda, así que nos parece la persona perfecta para mostrarnos el camino de la prosperidad

 

  • Como experto economista, ¿crees que España está saliendo de la crisis? Sin duda, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Entre 2014 y 2015 se habrán creado cerca de un millón de empleos netos. A finales de 2015 el PIB acumula ya 10 trimestres de crecimiento, al igual que el consumo privado. La confianza de los consumidores se encuentra en máximos que no veíamos desde hace unos 15 años. Y la de las empresas a niveles como los anteriores a la crisis. Si seguimos en esta senda, a finales de 2016 podríamos recuperar el nivel de renta per cápita anterior a la crisis y los niveles de empleo de 2004. El objetivo debe ser mantener estas tasas de crecimiento para recuperar cuanto antes el nivel de empleo de 2007 y, sobre todo, sentar las bases para un crecimiento más productivo, sostenible e inclusivo a largo plazo.  

 

  • ¿Cuál es el principal reto de la sociedad española en la economía global del siglo XXI? La economía global está en pleno proceso de globalización y una intensa transformación tecnológica, que algunos denominan desde hace años como la tercera revolución industrial. Tenemos que reparar los daños de la crisis y, simultáneamente, llevar a cabo las políticas adecuadas para no quedarnos descolgados de este proceso global y recuperar la senda de la convergencia con las economías más avanzadas. Todo ello pasa a largo plazo por invertir en más y mejor educación y por unas instituciones de calidad, con un mejor funcionamiento del Estado de derecho, de la justicia, de las administraciones públicas, de las regulaciones y de los mecanismos de lucha contra la corrupción.  

 

  • ¿Por qué es tan importante que las empresas aumenten su tamaño y se incorporen a los mercados internacionales? La evidencia muestra que a medida que las empresas se hacen más grandes aumenta su productividad, su propensión a exportar, su intensidad en capital físico, humano y tecnológico, y la calidad y estabilidad de su empleo. Un 75% de las diferencias de productividad de España con Alemania no se debe a la especialización por sectores, sino al pequeño tamaño de nuestras empresas. Por la tanto, la brecha de productividad se reduciría a la cuarta parte si las empresas españolas tuvieran el mismo tamaño medio que las alemanas. Incorporarse a los mercados internacionales implica tener acceso a más tecnologías, productos y conocimiento, y permite anticiparse mejor a los cambios que ocurren en la economía mundial.   

  • En el libro habláis sobre la importancia de aumentar el gasto en educación. ¿Qué efectos produciría esta medida a corto y largo plazo? Además de aumentar el gasto en educación tenemos que gastar mejor. La educación requiere recursos suficientes y, sobre todo, administrarlos con más eficiencia. La diferencia entre España y Corea es un buen ejemplo. Corregido por paridad de poder adquisitivo, Corea gasta por estudiante menos que España pero solo un 2% de la población entre 25 y 34 años no ha alcanzado la educación secundaria superior, frente al 34% en España. En 2014 el fracaso escolar ha disminuido hasta el 21,9% pero sigue siendo el más alto de la UE. Ser más eficientes en el uso de los recursos disponibles requiere un cambio en muchos ámbitos del sistema educativo, tal y como señalamos en el libro. Además de un gran pacto de Estado, es fundamental que la sociedad esté plenamente convencida de que la educación es el determinante más importante del progreso y del bienestar individual y colectivo. Debemos transmitir a nuestros jóvenes esta convicción: no hay mejor inversión de futuro que su educación y la apuesta por la excelencia.

 

  • ¿Deberían los recién licenciados seguir ampliando su formación? Por supuesto, la educación no acaba cuando uno abandona el sistema educativo. Hay que seguir ampliando la formación para tener una carrera laboral lo más ascendente posible y para tener más opciones y posibilidades de mejorar en otras empresas y sectores. Un joven con 25 años tiene por delante más de 40 años de vida laboral y va a necesitar muchos nuevos conocimientos, algunos de los cuales todavía están por descubrir.

 

  • Cómo docente, ¿crees que la formación a distancia es un buena forma de seguir adquiriendo conocimientos? Creo que toda educación es buena si es de calidad y la formación a distancia puede serlo, sobre todo en un mundo en el que las nuevas tecnologías permiten hacer muchas más actividades y más productivas a pesar de la distancia.

 

  • ¿Qué medidas deberían adoptar los emprendedores para contribuir a la mejora de la economía española? ¿Y los empresarios con experiencia? El papel de los empresarios en una economía de libre mercado es fundamental, sobre todo si no se conforman y tienen aspiraciones de que su empresa siga creciendo, aunque sea con un equipo directivo diferente cuando el tamaño lo requiere. En otros países, hay muchos emprendedores que se especializan en crear buenas empresas pequeñas y venderlas a otros gestores para que sigan creciendo. Para crear buenas empresas y para que crezcan rápidamente (las gacelas) es necesario contar con muy buen capital humano en la dirección de las empresas y la experiencia es, sin duda, un elemento importante de ese capital humano. 

 

Por último, ¿podrías dar un consejo todos aquellos jóvenes que estén comenzado su andadura por el mundo laboral? Primero, que sigan apostando por su formación continua, la excelencia y el talento personal. En el mundo en el que ya estamos, la formación es el mejor seguro de empleo y la mejor inversión para adaptarse de manera rápida y flexible a los cambios que se produzcan en el futuro. Segundo, que el aumento de la esperanza de vida exige no solo mejorar la formación para asegurar una carrera laboral larga y exitosa, sino también ir ahorrando para que nuestro nivel de vida no se resienta en el momento de la jubilación.  En definitiva, que piensen a largo plazo y se anticipen a todo lo que van a necesitar en el futuro, tanto en términos de capital humano como de ahorro.