¿Qué papel juegan las emociones en el rol directivo?

Como ya te hemos dicho en anteriores ocasiones, las emociones juegan un papel fundamental en el funcionamiento de una empresa tanto a nivel individual como colectivo. Y es que aunque los conocimientos, el cociente intelectual y la experiencia sean importantes para las compañías, lo cierto es que las competencias emocionales, que son las capacidades adquiridas basadas en la inteligencia emocional, tienen mucho que ver con el desempeño profesional adecuado, sobre todo en lo que se refiere a los puestos directivos.

 

Emoción y razón van de la mano

Aunque durante mucho tiempo se ha considerado que lo emocional y lo relacional iban por caminos separados, lo cierto es que el primero de estos conceptos tiene mucha influencia en nuestro pensamiento racional. Por eso, es esencial que los directivos aprendan a controlar tanto sus emociones como las de sus subordinados, y ya no solo para que éstas no afecten negativamente a la empresa, sino con el objetivo de convertirlas en una oportunidad para mejorar en aspectos como la comunicación, la interactividad y la productividad de todos los colaboradores del equipo.

 

Controlar la inteligencia emocional

Como te acabamos de comentar, las emociones influyen en el pensamiento racional pero, ¿de qué manera? Lo cierto es que lo hace de diferentes formas. Así, es importante tener en cuenta que las emociones pueden influir en la forma en la que los líderes interactúan con sus iguales o subordinados. Si los directivos saben controlar su inteligencia emocional, entonces podrán detectar conflictos, manejar situaciones de tensión, estimular el debate y, en definitiva, que todos los trabajadores y, como consecuencia, la empresa, ganen.

Toma de decisiones

Por otro lado, hay que tener en cuenta que tanto la razón como las emociones juegan un papel fundamental en la toma de decisiones, algo que los directivos deben hacer continuamente. En algunos casos, incluso, las decisiones implicarán grandes cambios. Así, parece ser que a la hora de seguir una u otra dirección, nuestra mente no solo tiene en cuenta lo racional, sino que también tiene en consideración la experiencia emocional previa y, por supuesto, la intuición, clave en esta importante tarea.

 

Negociación

Por supuesto, las emociones también están involucradas en los procesos de negociación. Sin embargo, el directivo deberá intentar controlarlas para que éstas no influyan demasiado, ya que hay algunas emociones en concreto que nunca deben estar presentes en las negociaciones. Es el caso, por ejemplo, de la ansiedad y los resentimientos. Por  otra parte, es importante tener en cuenta que tener inteligencia emocional en una negociación no solo implica saber interpretar nuestras propias emociones, sino también las de la contraparte. De esta manera, se podrán utilizar para el propio beneficio. Sin embargo, hoy en día son pocos los directivos que tienen en cuenta esta variable a la hora de encauzar negociaciones cruciales.

 

Como ves, saber controlar las emociones es clave en el rol del directivo. Si quieres saber más sobre el tema, te recomendamos que no te pierdas el artículo “Los cinco principios de la inteligencia emocional”.