¿Qué entendemos por ingeniería financiera?

En muchas ocasiones escuchamos de boca de expertos en asuntos económicos en los medios de comunicación la expresión “ingeniería financiera”. ¿En qué consiste? Una primera aproximación a la definición de este concepto pasa por entender que se trata de combinar instrumentos de inversión y financiación con el objetivo de desarrollar un nuevo perfil financiero. Es decir, con lo que ya existe se crea una nueva estructura más sofisticada.

 

Con el tiempo este tipo de operaciones han ido adquiriendo mayor complejidad, hasta tal punto que incluso diferentes Gobiernos han tenido que tomar medidas regulatorias extra para frenar algunas prácticas que bordeaban la ley.

 

¿Qué es ingeniería financiera? Pues los contratos a futuro, las permutas financieras o swaps o las famosas hipotecas subprime (préstamos hipotecarios de alto riesgo que fueron comercializados en Estados Unidos entre clientes con dudosa solvencia y elevada capacidad potencial de impago), por citar tres ejemplos.

Precisamente en estas últimas podemos centrarnos un momento. La caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008 se produjo, entre otras razones, por productos de ingeniería financiera como los CDO, los SIV o los conduits, entre otros.

 

Actualmente, uno de los riesgos que se corre debido a los bajos intereses interbancarios radica en que las entidades financieras tratan de idear nuevos productos de ingeniería financiera con los que poder obtener mayores rentabilidades. Normalmente, cuanto mayor es la rentabilidad mayor es el riesgo que se corre.

 

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