Néstor Braidot: “El directivo estresado tiene el cerebro jibarizado”

Investigador, conferenciante, académico, consultor y escritor, Néstor Braidot lleva escritos multitud de libros acerca de la aplicación de la neurociencia al trabajo. Ahora presenta Mejora tu agilidad mental en una semana, un texto en el que se explica cómo deben entrenarse las principales funciones cerebrales y cuáles son los hábitos a cambiar para desarrollar y capitalizar el potencial de cada uno.

 

¿Qué ejercicios y prácticas propone en ‘Mejora tu agilidad mental en una semana’?

Son ejercicios para mantener y desarrollar la capacidad mental. El cerebro humano es neuroplástico, está en cambio permanente. Cambia si uno hace algo y si uno no hace nada. El cerebro humano llega a su madurez alrededor de los 40 años. Hasta ese momento la naturaleza ayuda en el desarrollo de las capacidades neuronales. A partir de los 40 se estabiliza y a partir de entonces dependerá de cada uno el nivel de cambio que le queramos dar al cerebro. Son ejercicios de mantenimiento con el objetivo de crecimiento e independientemente de la edad.

 

¿No se centra únicamente a personas a partir de los 40?

No. Durante la evolución del cerebro humano se produce la acumulación de la reserva cognitiva. El cerebro humano crece en función de lo estímulos que tiene. A partir de los 40, no obstante, uno estabiliza su profesión, su familia y rutiniza su vida. No se presentan desafíos de cambio. Eso significa menor uso de entramado neuronal.

 

¿Cómo puede mejorar la agilidad mental un directivo?

Hay muchos ejercicios. Uno de ellos es generar una rutina de ejercicios físicos aeróbicos. Nada complicado: caminatas intensas, a 7 km/k, a un ritmo razonable. Poco se ha dicho que a nivel neuronal el mero hecho de hacer ejercicio aeróbico produce un mayor desarrollo del hipocampo, que tiene que ver con aprendizaje y memoria. Otro tema es el del autoliderazgo emocional. Quiere decir que la vida del directivo tiene condicionamientos muy fuertes en el campo emocional: discusiones, conflictos, competencia. El estrés generado le quita capacidad de liderar emociones y condiciona su funcionamiento neurocognitivo. El directivo estresado tiene el cerebro jibarizado, achicado neurocognitivamente en su utilización funcional. Esto exige ciertas prácticas para liderar autoemociones.

 

¿Cuáles son?

Primero, hacer meditaciones parciales, breves, dos o tres veces por día. Esto implica desconectar del ámbito conflictivo del entorno y tomar conciencia de uno mismo. Esto le da autoridad sobre sí mismo, sobre lo que quiere y tiene que hacer. Después, vida social más activa, con públicos o gentes diferentes a lo que la rutina diaria le exige. No hay que estar 12 horas en el lugar de trabajo. Es cero productivo desde el punto de vista de la eficacia.

 

¿Qué les recomendaría hoy a los futuros emprendedores que salgan de EAE?

Dos recomendaciones. Una, preocuparse no sólo del conocimiento intelectual sino ocuparse de la capacidad humana. Dos, hacer gimnasia con el cerebro. Ejercicios que te mantengan y te hagan crecer.

 

Máster para directivos y empresarios con experiencia: Executive MBA online