María Blanco: “Los futuros profesionales tienen que dejarse llevar por su ingenio y alejarse del amor al funcionariado y al pelotazo”

Doctora en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad Complutense de Madrid y profesora de Historia de las Doctrinas Económicas y de Historia Económica en la Universidad CEU-San Pablo, María Blanco (@Godivaciones) dedica gran parte de su trayectoria a explicar el liberalismo, una corriente ideológica que, por diferentes razones, requiere una revisión. En ‘Las Tribus Liberales’ (Deusto), Blanco señala que quizá haya llegado la hora de una alternativa liberal real para el siglo XXI.

 

¿Por qué el liberalismo tiene tanta mala prensa?

Por diversos motivos. Primero, no se ve igual el liberalismo en España que en otros países. La experiencia de los llamados liberales españoles ha sido muy reducida y se ha pervertido. Por otro lado, no hemos sabido siempre explicarnos de la manera que la gente necesita y a lo mejor otras corrientes, otros movimientos, sí han sabido hacerlo mejor. En tercer lugar, creo que tanto en otros países como especialmente en España ha habido políticos de todo tipo que se han intentado apropiar o han utilizado la palabra “liberal” para  conseguir votos y luego no han sido exactamente ejemplares.

 

¿En qué sentido?

No han aplicado lo que han dicho que iban a aplicar. Toman una pequeñita medida liberal y luego han practican el intervencionismo y han defraudado sobre aquello que iban a hacer. Estamos en un país donde no se les exige a los políticos que cumplan su programa.

 

¿Quiénes son los liberales en España?

Son esas personas que a veces saben que lo son -y en otras ocasiones no tanto- que simplemente defienden su libertad para llevar las riendas de su vida y son capaces de asumir las responsabilidades de sus actos y sus hechos, que intentan vivir bajo la filosofía de no cargar sus problemas a los hombros de los demás y que creen que si sus ideas y sus causas son buenas está dentro de su idealismo y de su responsabilidad buscar financiación y no mirar todos los días a lo alto a ver si llueve el maná. Luego están aquellos que vienen con las discusiones de salón, los que pretenden ganar votos, etcétera.

 

¿Por qué el liberalismo es, según algunos, la corriente que mejor defiende el bienestar y la prosperidad de todos si parece que es el pensamiento dominante y todo va muy mal?

Hoy en día el liberalismo no es la corriente dominante. Ahora mismo lo que hay es una mezcla brutal, que proviene del siglo XIX. En la época de John Stuart Mills, en el último tercio del siglo XIX, coincide con la figura de Michel Chevalier, ministro del súperintervencionista Napoleón III. Ese ministro, desde la parte más moderada, formaba parte de un grupo de liberales en Francia. Él es quien firma el tratado de libre comercio. A Chevalier y a Mills se les considera liberales. Sin embargo, son ellos quienes abren la mezcla del libre mercado y la defensa hasta cierto punto de la propiedad privada así como la defensa también hasta cierto punto las libertades individuales en la medida que sirvan para hacer un Estado fuerte. El Estado interviene pero hay libre mercado. Ahí empieza esta mezcla en la que estamos ahora mismo.

 

¿Cómo entendemos el liberalismo hoy?

El liberalismo sería el sistema que proporciona mayor libertad individual y social por una razón, casi darwiniana: permite la libertad institucional. No solamente es libertad individual. Ante los cambios, ante la imposibilidad de acabar con los ciclos económicos y acabar con los cambios inesperados -el futuro es incierto para todos-, algo que nadie puede cambiar, hay que asumir que hay que superar los cambios de la mejor manera posible, especialmente para los más necesitados, y entonces hay que tener una flexibilidad en el cambio institucional y, además, que el propio sistema depure la corrupción, las ineficiencias, etcétera. En un sistema intervenido se generan incentivos para los que están más arriba, políticos, lobbies, empresas, se queden como están. Cuando vienen las vacas flacas, que siempre llegan, es muy difícil cambiar las estructuras porque hay mucha gente arriba con inercias para no cambiarlas. Y los que sufren son las clases medias, que son los que están ajustando.

 

¿Qué le diría un liberal de verdad a Pablo Iglesias?

Le diría a Pablo Iglesias que de verdad analizara la historia reciente de los países que ha defendido y que aprenda lo que sucede. No dudo de sus buenas intenciones hacia los pobres pero dudo que nadie en el mundo quiera que los pobres sean más pobres, que los enfermos se mueran y que los niños sufran. Yo también defiendo que los pobres tengan igualdad de oportunidades, que los enfermos se curen… Todos deseamos eso. De lo se trata es de trazar el camino. A mi lo que gustaría es que Pablo Iglesias trazara el camino, aunque es verdad que otros partidos políticos incumplen su programa. Me gustaría saber de dónde va a sacar el dinero para todas esas buenas intenciones.  Lo peor que puede pasar con Pablo Iglesias es que se cumplan las expectativas porque si realmente pone en práctica toda la ideología que le soporta a él y al partido pues la situación es terrible. En Argentina o Venezuela están aterrados mirando a España y viendo cómo nos estamos dejando comer la moral.

 

¿Qué consejos le daría a los estudiantes de EAE?

Los estudiantes tienen en su mano el futuro del país. Suena a frase hecha pero es así. Cada vez más, y seguramente por el mal comportamiento de mi generación, el país que estamos dejando no es el mejor. Es un país con estructuras muy rígidas y a los estudiantes de hoy les va a tocar ser muy valientes para desmontarnos. Tienen que darnos una patada y sacarnos de ahí. Echarle mucho valor y promover la libertad y diversidad institucional. Los futuros profesionales tienen que dejarse llevar por su ingenio y alejarse del amor al funcionariado y al pelotazo.