Luis de Lezama, el sacerdote emprendedor

Grupo Lezama

Ya ha cumplido 80 años, pero el cura Luis de Lezama sigue siendo todo un emprendedor: siempre está en busca de nuevos retos que lleven al Grupo Lezama a la excelencia. Para quiénes no lo conozcan, Lezama no es solo sacerdote diocesano, sino que es periodista, escritor y empresario hostelero. Lo más sorprendente es que su grupo empresarial, que hoy factura entre 25 y 27 millones de euros al año, tiene su origen en un pequeño albergue de Vallecas, en el que se alojaban jóvenes marginados. Te contamos más sobre el sacerdote emprendedor y su sorprendente proyecto a continuación.

 

Los orígenes del Grupo Lezama

Tal y como explica el propio Luis de Lezama, su carrera empresarial nació en 1974, cuando decidió convertir la pequeña Taberna del Alabardero en un centro de formación de hostelería para los chavales de un albergue de Vallecas. Como la formación y la creación de capital humano fueron siempre su principal inquietud, decidió entonces fortificar la marca y, por ello, durante un tiempo estuvo ampliando su formación: obtuvo el grado de Teología, se licenció en la Facultad de Ciencias de la Información y se diplomó en Hostelería. Cuando se vio plenamente preparado, comenzó a expandir su proyecto empresarial. Hoy en día cuenta con 14 restaurantes repartidos por España y Estados Unidos, tres escuelas de hostelería, dos hoteles y un colegio. Además, el grupo gestiona el famoso Mercado de San Miguel de Madrid.

No dar peces, sino enseñar a pescar

A pesar de que el grupo genera más de 20 millones de beneficios, Lezama asegura que su objetivo no son los beneficios económicos, sino crear capital humano, siempre con una meta en mente: ofrecer protección y ayuda a los jóvenes. Eso sí, su lema siempre ha sido “no dar peces, sino enseñar a pescar”. Por eso, desde sus comienzos su carrera empresarial se ha centrado en la formación. En este sentido, queremos destacar el Colegio de Santa María la Blanca, un centro concertado que es pionero en algunas prácticas pedagógicas. Eso sí, tampoco hay que infravalorar sus escuelas. De hecho, muchos de sus alumnos ocupan hoy importantes cargos directivos.

Sin pedir subvenciones

Una de las principales características del Grupo Lezama es que nunca han pedido subvenciones. De hecho, sus escuelas se basan en el binomio trabajo-formación, por lo que todos los alumnos de sus escuelas de hostelería tienen que trabajar en sus ratos libres para pagar el curso, que cuesta 5.000 euros al año. Además, Lezama asegura que las concesiones referidas obedecen a la competitividad de su gente, que se presenta a los concursos que merecen la pena y los ganan gracias a un rigor de estudio, de plan de trabajo y de viabilidad.

Fomentar el emprendimiento

Por otro lado, es importante tener en cuenta que a Lezama le gusta el carácter emprendedor, ya que permite que las empresas no envejezcan y que los profesionales no se vuelvan inoperantes en pocos años. Para fomentar el emprendimiento creó el vivero de empresas Santa María La Blanca, que tiene como objetivo ayudar a los desempleados de la zona de Montecarlo. Así, reciclan su formación y les animan al autoempleo.

 

 

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Créditos de la imagen: web del Grupo Lezama (Javier Ocaña)