Los cinco pilares en los que se asienta el nuevo directivo del siglo XXI

¿Cómo debe ser el directivo del siglo XXI? Es una pregunta que muchas empresas se hacen con el objetivo de encarar los retos por llegar de la mejor manera posible. Los cambios en la última década a nivel global han redefinido el papel de los altos cargos en las empresas. Las nuevas tecnologías, las transformaciones en las formas de trabajo y la irrupción de los más jóvenes en el ámbito empresarial son tres de los cambios que deben interiorizar los futuros directivos para un adecuado desarrollo.

 

Dicho en otros términos, el nuevo directivo ya no debe resolver él solo los problemas de una empresa sino que debe saber rodearse del mejor talento con el objetivo de hallar soluciones duraderas para la compañía.

 

¿Y cómo se hace eso? ¿Qué debe tener el futuro directivo para afrontar los retos que le llegan en este nuevo siglo? Según el informe La visión de los CEO 2015-2020: 30 piezas para SUPER-vivir realizado por Odgers Berndtson Management Consultants sobre 300 encuestas a altos directivos, el nuevo directivo del siglo XXI se asienta sobre cinco pilares.

 

1.- La estrategia. El nuevo directivo deberá tener pocas ideas pero claras, sencillas y realizables. La comunicación es fundamental en este aspecto.

 

2.- La innovación. El mercado es global y convergente. Hay que innovar. La dedicación del equipo con el cliente es primordial pero debe estar alejado de la operativa diaria.

 

3.- El cliente. Es cada vez más profesional. La empresa de éxito es aquella que escuche y satisfaga “las necesidades vivenciales e inmateriales del cliente”, apuntan en Cinco Días.

 

4.- La tecnología. La clave será pasar de lo cuantitativo a lo cualitativo. Hay que poder asumir el reto de gestionar toda la información que se genera para poder extraerle el máximo provecho. Asimismo, deberá tener presencia activa en las redes sociales y convertirse en líder de opinión en su sector.

 

5.- Las personas. El superCEO deberá ser humilde y cercano con sus colaboradores. Deberá aportar valor a la sociedad y ser ético y coherente con sus palabras y actos.

 

Estos cambios suponen nuevos retos para las empresas, que deberán modificar sus estrategias para adaptarse a un nuevo entorno. Aspectos como el modelo de innovación de la compañía, la gestión con los clientes o los perfiles de los empleados son aspectos que deberán ponerse sobre la mesa para encauzar adecuadamente esta transformación.

 

¿Cómo se traducen estos cambios? La estrategia de las empresas debe virar hacia un tipo de colaboración diferente a la que ha llevado hasta la fecha. Existen, por ejemplo, empresas farmacéuticas que han contratado a piratas informáticos para que les desarrollen aplicaciones inviolables.

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Más información:

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