Las cuatro claves del liderazgo empresarial

¿Quieres que tu empresa sea eficiente, competitiva e innovadora? Pues entonces hay algo que no deberá faltar en ella: un buen liderazgo empresarial. Y es que serán los líderes de la compañía quienes deban planificar una estrategia adecuada y, por supuesto, saber ponerla en práctica. Además, es esencial que se logre una implicación de todos los colaboradores y saber adaptarse a los cambios, sobre todo en estos momentos en los que el mundo empresarial es tremendamente volátil.  Para ponértelo más fácil, hoy vamos a hablar de las cuatro principales claves del liderazgo empresarial.

 

Comunicación

Según Wikipedia, “el liderazgo es el conjunto de habilidades gerenciales o directivas que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos”. Pues bien, para hacer esto posible es fundamental potenciar la comunicación. Sin duda, un buen líder debe tener habilidades comunicativas, es decir, debe contar con una buena oratoria. Eso sí, también es imprescindible escuchar a los demás para ganarse el respeto. Por supuesto, si hablamos de liderazgo empresarial tampoco podemos olvidar la asertividad, es decir, la capacidad para sugerir ideas pero siempre respetando el resto de puntos de vista.

Actitud positiva

Por otro lado, un buen líder debe tener siempre una actitud positiva, lo que quiere decir que no debe rendirse a la primera de cambio y que debe confiar al máximo en su empresa y en la posibilidad de cumplir los objetivos. Lo mejor de tener una actitud positiva es que ésta se contagia al resto del equipo, por lo que los trabajadores también se sentirán optimistas y con ganas de trabajar para llegar a los resultados comunes. La actitud positiva también implica confiar en el equipo, lo que influirá directamente en que los trabajadores se sientan valorados y, por tanto, también más motivados.

 

Capacidad resolutiva

Eso sí, ni las habilidades comunicativas ni la actitud positiva servirán de nada si el líder no tiene capacidad resolutiva, que engloba las tomas de decisiones, las negociaciones, la resolución de conflictos, la priorización, la creatividad… Lo bueno es que todas estas habilidades pueden mejorar con la práctica y, por supuesto, con ayuda de profesionales. De hecho, es importante que un líder nunca deja de formarse. Así, por ejemplo, puede ser una buena idea cursar algún máster que permita ampliar los conocimientos, como los que ofrece EAE. Tampoco es mala idea recurrir a los servicios de un coach.

 

Valores

Por último, es importante que un buen líder sea humilde, íntegro, responsable y justo, además de tremendamente amable, educado y coherente con lo que dice y hace. Por supuesto, también es esencial que tenga la mente abierta y se sienta dispuesto a seguir aprendiendo cada día, no dando por hecho que ya lo sabe todo. En realidad, un buen liderazgo empresarial debe servir de modelo de referencia para el resto de empleados.