La influencia de la venta de productos para él y para ella en la economía

Pongámoslo del siguiente modo. Desde que se inicio la crisis económica y financiera global allá en 2007 (otros dicen 2008) muchos conceptos de índole económica han saltado de las aulas de estudios económicos a todos los hogares. Quien más quien menos está familiarizado con tasas de desempleo, paro registrado, inflación, deflación o incrementos o descensos del Producto Interior Bruto (PIB), algo que a principios de la década del 2000 era poco común entre el grueso de la población.

 

Lo cierto es que además de estos indicadores económicos mainstream también existen otros, menos conocidos y mucho más concretos, que ayudan a un gran número de reputados analistas y economistas a vislumbrar con más claridad el momento que atraviesa una determinada economía en un momento concreto.

 

Uno de ellos es el de la venta de calzoncillos masculinos. El primero en hablar del “indicador del calzoncillo” fue el expresidente de la Reserva Federal estadounidense, Alan Greenspan, hace más de 40 años. Según Estrategias de Inversión, que cita a MoneyNews, “su teoría era bastante simple, cuando las ventas de ropa interior masculina se mantenían estables estábamos en un periodo de crecimiento económico. Si, por el contrario, se observaban caídas en la demanda de este tipo de prendas, la situación mostraba una contracción económica. Al parecer en tiempos de escasez, la necesidad de reponer ropa interior masculina está muy abajo en las listas de prioridades para los consumidores estadounidenses”.

 

Otro indicador curioso es el de la venta de corbatas. La idea que subyace detrás de este indicador es la de que la gente, en épocas de crisis, se compra más corbatas para acudir a las entrevistas de empleo porque es una opción más barata que un traje para quedar mejor ante el posible empleador. La corbata, además, suele ser más llamativa en épocas de crisis que cuando las cosas van mejor, momento en el que no es necesario llamar tanto la atención para diferenciarse del resto ante un mercado de gran competencia laboral.

 

Por otro lado, los principales indicadores económicos femeninos son los siguientes. Primero, la longitud de la falda. Cuanto peor está la economía, más larga será la falda. ¿La razón? Se supone que en un periodo de crisis las mujeres no pueden depilarse tanto las piernas y tienden a utilizar faldas más largas o pantalones. Otro indicador, en este caso propuesto por la firma Estee Lauder en 2001, señala que las ventas de lápices de labios subían en época de bonanza económica y disminuían con las vacas flacas. Finalmente, también existe otro indicador económico que las tiene a ellas como protagonistas. Los analistas se fijan en la belleza de las camareras. Cuanto más bellas peor va la economía. La idea detrás de este concepto (un tanto sexista) es que las mujeres con mejor físico puede optar a otros empleos mejor remunerados, como modelos o azafatas, que en época de crisis son menos.

 

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