Juan Ignacio Crespo: “La probabilidad de que la economía global entre en recesión en 2017 es en este momento muy elevada”

Juan Ignacio Crespo pasó cinco años negociando las emisiones de deuda pública y los préstamos en divisas del Reino de España desde el Tesoro. Más tarde, se encargó de dirigir la constitución del Área Financiera de la Corporación CajaMadrid. También ha pasado por el Grupo Telefónica, el Grupo Cajaduero y Thomson Reuters. Por si todo esto fuera poco, es miembro del Cuerpo Superior de Estadísticos del Estado, además de haber sido profesor de dos importantes universidades de Madrid y haber formado parte de los consejos de administración de CajaMadrid y del Banco Hipotecario de España. Como no podía ser de otra manera, también colabora con numerosos medios de comunicación. Hoy hablamos con él sobre su libro “¿Por qué en 2017 volveremos a entrar en recesión?”.

  • ¿Cree realmente que en 2017 volveremos a entrar en recesión?

La probabilidad de que la economía global entre en recesión en 2017 es en este momento muy elevada. Si medimos esa probabilidad por la que tiene la economía de EEUU de verse en semejante situación (y arrastrar al resto de la economía mundial) puede estimarse que será del 75% al finalizar 2016.

No hay que olvidar que toda estimación de la probabilidad de un acontecimiento futuro tiene algún elemento subjetivo en la elección de las referencias pero, respecto a este tema, y en todo caso, es bastante alta.

  • ¿Cuándo saldremos definitivamente de la crisis?

La salida definitiva de la crisis se producirá a partir de 2018, aunque tardará en ser evidente porque, si finalmente en 2017 se produce una recesión, los titubeos posteriores crearán mucha confusión, algo que siempre sucede al salir de todas las crisis, y más de una tan grave como esta que se inició en 2008. La confianza y el convencimiento de que la crisis se ha terminado no se generalizarán antes de 2022.

En la primera parte de su libro hace un balance de las predicciones realizadas con un método que usted llama chartismo histórico. ¿En qué consiste?

El chartismo histórico consiste en abordar los problemas que presentan las economías y los mercados financieros preguntándose qué situaciones del pasado se parecen a la del momento actual y observar cómo se comportaron entonces ambos, economías y mercados, con la expectativa de que ahora lo harán de manera parecida. O, dicho de otra manera, consiste en buscar en las series históricas de datos pautas de comportamiento de economías y mercados y comparar su evolución con la que han tenido recientemente.

  • ¿Ha resultado eficaz?

Sí, no solo para predecir la evolución de las economías a grandes rasgos sino también la de las Bolsas, los tipos de cambio de las divisas (aquí es especialmente útil) o los tipos de interés reales.

Como método predictivo, el chartismo histórico es un mapa en el que solo están señalados los accidentes geográficos más importantes pero que en esta crisis, iniciada con el estallido de la burbuja tecnológica en el año 2000, se ha revelado como una buena carta de navegación. A veces, claro está, necesitada de una buena dosis de capacidad de interpretación.

  • ¿Cuáles son los problemas económicos actuales más preocupantes?

La falta de inversión empresarial, el estancamiento de la productividad y la insuficiente capitalización de los sistemas bancarios. También la carga excesiva de deuda en las economías más importantes. Y subyaciendo a todo ello, un exceso de ahorro mundial que no puede ser rentabilizado adecuadamente y al que los bancos centrales han añadido 12 billones de dólares más creados de la nada.

En el libro hay un capítulo en el que habla sobre algunas de las sorpresas que la naturaleza, la economía, los mercados y la tecnología nos tiene preparadas. ¿Nos puede adelantar alguna?

Las principales sorpresas van a venir de la mano de los avances tecnológicos que pueden convertir en infundados muchas de las preocupaciones y temores de los últimos cien años, desde la teoría del “peakoil” al agotamiento de otros recursos naturales; desde la elevación del límite de la vida humana hasta el acercamiento, ya veremos si solo asintótico o no, a la “singularidad” en el terreno de la inteligencia artificial; y desde el descubrimiento de nuevos materiales hasta el hallazgo de soluciones para combatir lo que parecen cambios violentos del clima en algunas regiones. También, y dando soporte a todo ello, la manera de transformar los avances tecnológicos en saltos de la productividad y aumentos de la cantidad y calidad del ocio.

  • Por último, ¿podría darle algún consejo a nuestros alumnos de la EAE Business School?

Mi consejo sería, “keepit simple!”. Tanto en el enfoque de los problemas que hay que solucionar como en la manera de abordar en el estudio temas que no se entienden muy bien. Aquí se podría tomar prestado un consejo de Einstein: “Si no sé dibujarlo es que no lo entiendo”. Y también, abundando en el mismo sentido, aplicar el llamado principio de la navaja de  Ockham: "en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable".

Entre lo que Einstein llamaba dibujos, yo incluyo los gráficos: a veces basta un vistazo a un gráfico de largo plazo para entender las complejidades de un sector, por la vía de observar sus regularidades. Aplicar, pues, uno de mis lemas: ¡dígalo con gráficos!