José María Gay de Liébana: “O facilitamos las cosas para que haya emprendeduría o va a costar mucho ver nuevos proyectos”

Doctor en Economía y Derecho y profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad en la Universidad de Barcelona, el mediático José María Gay de Liébana es una de las voces más autorizadas para hablar de la situación económica en España. Académico Numerario de la Real Academia de Doctores, el profesor acaba de publicar ¿Dónde estamos?, un libro en el que explica las “verdades, mentiras y deberes pendientes de la recuperación económica” en el país.

 

¿Hay recuperación económica?

De aquella manera. Hablo como los viejos del lugar, que no se mojan. Ni bien ni mal. Por un lado, sí, hay indicadores económicos que muestran una tibia mejoría y, por otro lado, tenemos diferentes problemas no resueltos, que nos señalan otros indicadores económicos, como son el paro, la deuda o el déficit. La tormenta ha amainado un poco pero seguimos en zona de turbulencias.

 

¿Cómo podemos calificar esta recuperación con una palabra?

Yo creo que podríamos calificarla de recuperación precaria.

 

¿Cómo se sostiene un país con una tasa de paro del 23%?

Aquí debe haber economía sumergida. Así se trampea el asunto. Y, la verdad, suerte que tenemos esa economía que sale de los canales oficiales porque si en caso contrario no tiraríamos. En muchos casos el subsidio de paro se va agotando y la situación puede volverse turbia.

 

¿Cuánto le queda  la crisis?

Le queda tiempo. No será tan brusca como años anteriores. Ahora más que de crisis de lo que debemos hablar es de cambio de escenario. Nunca nada más será como antes y los buenos tiempos ya no volverán. Nos viene ahora una época más austera. Lo que más me preocupa es el trabajo. Hay mucha gente que se ha quedado descolgada y hay que ver cómo se van a poder reincorporar a ese mercado. Las máquinas son más potentes y entramos en una época digital que juegan en contra de la reincorporación al mercado laboral de gente de una cierta edad.

 

¿En qué falla España?

A España le falta un pilar industrial claro. Nos hemos dedicado mucho tiempo a los servicios y al comercio, que está muy bien, pero que no tienen el valor añadido que quizá deberían tener. Tenemos unos servicios muy focalizados en hostelería, donde los sueldos son débiles y los contratos temporales. El comercio va ligado al turismo y el sector industrial ha perdido peso. Hoy es el 16% frente al 32% que suponía en PIB en los ochenta. El sector industrial es muy intensivo en mano de obra, cualificada y duradera. Además genera un mundo a su alrededor. Se apostó por la deslocalización y así nos ha ido. Hay que pensar en una reindustrialización del país y hay que pensar en una industria del siglo XXI.

 

¿Cree que en España somos emprendedores?

Más o menos. Creo que sí pero creo que la gente, pienso, ahora ve cimas muy elevadas ante sí. Burocracia, permisos, etcétera. O facilitamos las cosas para que realmente haya emprendeduría o nos va a costar mucho que existan nuevos proyectos empresariales.

 

¿Qué consejos les daría a los estudiantes de EAE?

Que estén tranquilos, que ahora no me tienen de profesor (ríe). Que pongan la misma ilusión que yo ponía en mis clases.

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