Israel, un Silicon Valley al otro lado del Mediterráneo

La economía de Israel se basaba hace 30 años principalmente en la exportación de naranjas. Hoy, este país con poco menos de ocho millones de habitantes, algo más que, por ejemplo, Catalunya, es uno de los ecosistemas más potentes del mundo en cuanto a start ups se refiere. Las cifras hablan por sí solas: 4.000 empresas emergentes y 95 compañías cotizando en el índice tecnológico Nasdaq, más que toda Europa junta.

 

El mundo tiene hoy la mirada puesta en Silicon Valley y en toda la leyenda que se ha generado a su alrededor alentada por los medios de comunicación de masas. Lo cierto es que más cerca de nuestra casa, al otro lado del Mediterráneo, se encuentra lo que hoy se ha dado en conocer como el Silicon Wadi, donde existe una concentración de empresas tecnológicas que nada tiene que envidiar a sus colegas estadounidenses.

 

Una de las razones que llevaron a Israel a emprender el cambio de una economía naranja a una tecnológica se explican por las especificidades del propio país, que como muestran los medios de comunicación vive inmerso en conflicto no resuelto desde la propia creación del Estado de Israel en 1948.

 

El blog de Javier Megias señala la educación universitaria del país (dos universidades entre las 30 mejores del mundo) como uno de los factores claves en cuanto al cambio radical de modelo económico realizado por el país. Otro dato a tener en cuenta: Israel cuenta con un ratio de 249,2 patentes per cápita; en España es de 9,1.

 

Otro de los puntos clave en cuanto a la formación de los emprendedores israelíes pasa por el Ejército. Es obligatorio para todos los ciudadanos (836 meses para los hombres y 21 para las mujeres) y allí, según Megias, se potencia la creatividad en contra de lo que pudiera pensarse en un primer momento. “Muchas de las start ups más conocidas de Israel nacieron de unidades de ingeniería especializada militar”, señala Megias en su blog.

 

El papel del Gobierno también ha sido clave. Su programa de incubadoras es de los más reconocidos a nivel mundial, un programa que nace en los 90 para dar cabida a la oleada de inmigración rusa cualificada que llegó al país. “Cualquier nueva compañía aceptada en alguna de las más de 20 incubadoras que hay en el país se le proporcionan no sólo apoyo, asesoramiento y un sitio en el que trabajar sino 250.000 dólares… a cambio de royalties sobre los productos que produzca la empresa”, señala TICBeat.

 

Una imagen muy gráfica del mundo startup en Israel es la que puede apreciarse en este mapa: