Introduce en tu equipo un espíritu emprendedor

Las empresas buscan permanentemente nuevos negocios que les permitan seguir creciendo y sacar provecho de las nuevas circunstancias del entorno en el que operan. Para emprender nuevos negocios hay que tomar algunas precauciones que fomenten una buena disposición en quienes colaborarán en la iniciativa y contribuyan al éxito de los nuevos rumbos.

La creación de nuevas oportunidades de negocio propicia que una organización crezca y sea más próspera. Para ello es necesario desarrollar el espíritu emprendedor de las personas que conforman el equipo humano de la empresa. Es importante inculcar entre los profesionales la idea de que lo novedoso es una oportunidad que puede traer consigo un rotundo éxito y de esta forma aplacar la desconfianza que puedan generar a los empleados las nuevas actuaciones de la empresa.

Los directivos de la organización pueden poner en práctica algunos consejos para preparar el terreno antes de acometer nuevas actividades, que a buen seguro resultarán, en un principio, motivo de preocupación para los empleados.

  • 1. El cálculo de la estrategia debe estar proporcionado

Detrás de la decisión de una empresa de iniciar un nuevo negocio, debe haber una cuidadosa reflexión que contemple todas las variables que pueden beneficiarla o perjudicarla. El factor sorpresa es enemigo del éxito, puesto que obliga a la improvisación y está sujeto a la falta de tiempo de reacción; por tanto, lo primero que ha de realizar aquella compañía que quiera abordar nuevas actividades empresariales es estudiar bien la situación.

A partir de ahí, el responsable debe diseñar una estrategia de crecimiento que sea equilibrada; es decir, de nada sirve querer llegar a algo si no se dispone de los medios adecuados. Medir las fuerzas de la empresa y su proporción con la situación de partida y el punto de llegada es imprescindible para poder desarrollar una labor de crecimiento. Si se produce un desajuste entre alguna de estas tres variables, es probable que la iniciativa deba ser suspendida antes de verse terminada para evitar un desastre mayor.

  • 2. Los objetivos deben estar formulados con claridad

La motivación de un equipo de profesionales está directamente relacionada con la claridad con la que hayan recibido las directrices para actuar. Por ello, antes de empezar cualquier actividad, los responsables han de tener muy claro qué es lo que esperan obtener para después poder comunicarlo al resto de los participantes. Esto exige que antes de la fase de ejecución exista un estadio de reflexión y comunicación en el que los responsables del nuevo negocio tracen un plan con unos objetivos concretos, desglosados en apartados, para conseguir la máxima eficacia en la comunicación posterior. Asimismo, servirá para revisar las posibilidades reales de ejecutar el plan y para obtener una visión conjunta de la meta que se desea alcanzar.

  • 3. "La unión hace la fuerza" o "divide y vencerás"

Es bien sabido que el consenso total es inalcanzable, pero hay que aspirar a obtener el máximo apoyo posible para comenzar el nuevo camino con suficiente impulso y energía. Las voces que traten de persuadir al grupo de emprendedores deberán ser escuchadas; también se puede intentar que se transformen en alianzas, pero, si no se logra persuadir a los opositores, hay que concentrarse en fortalecerse. Trata de que tus colaboradores permanezcan motivados y refuerza tus argumentos. Conservar el convencimiento entre tus aliados puede constituir la herramienta que debilite a tus detractores.

  • 4. Proporciona las herramientas necesarias para el trabajo

No hay que olvidar que, en gran medida, el éxito de un trabajo está condicionado por los medios de los que dispone el profesional. Por eso, medita acerca de qué se requiere para la consecución de tu objetivo y obtenlo antes de iniciar el trabajo. De esta forma, los empleados que colaboren en tu iniciativa estarán bien capacitados para su trabajo y se sentirán estimulados.

La carencia de recursos suele generar desaliento, puesto que escapa al control del empleado y frustra. Sé previsor y evita el desánimo: dota a tu equipo de aquello que necesita.

  • 5. Los resultados sirven de incentivo para el equipo

A cualquier trabajador le gusta conocer en qué se materializa su esfuerzo, por lo que no hay necesidad de ser comedido en la comunicación de los resultados obtenidos. Transmite los pequeños logros durante el proceso: no esperes a llegar al triunfo final para compartirlo con el equipo. Los pequeños objetivos cumplidos son muy satisfactorios y sirven de refuerzo para continuar con una actividad que, en un principio, no se sabe con certeza adónde conducirá por ser novedosa.

  • 6. La flexibilidad es una pieza para construir el éxito

Las nuevas andaduras exigen paciencia y capacidad de adaptación por parte de quienes las acometen, sobre todo en el entorno de los negocios, puesto que el contexto en el que se prepara una iniciativa está condicionado por factores cambiantes y puede (y suele) transformarse en poco tiempo. Sé paciente y estate preparado para reconducir el rumbo de tu nuevo negocio, puesto que una buena idea debe ser, además, factible en un contexto dinámico.