¿Funcionan las tarjetas de fidelización de clientes para una empresa?

¿Son eficaces las tarjetas para fidelizar a los clientes? Según el estudio Loyalty Monitor 2014 realizado por la agencia de marketing PSM, el 40% de las personas que tienen tarjetas de fidelización las utiliza para realizar compras, con un incremento medio cercano al 14% respecto a los que no disponen de ellas.

 

Según este informe, casi el 65% de la población española cuenta con alguna tarjeta de fidelización y estos consumidores suelen tener un promedio de casi tres tarjetas. Y un dato más. A juzgar por los datos del análisis de la agencia de marketing, mientras el descuento percibido por los clientes es del 10%, el coste real para la empresa, mediante los vales de descuento, es de un 1,8%.

 

Ricardo Mollet, consejero delegado de PSM, explica en un PowerPoint presentado en el Biz 2014 y titulado Gestionar o fidelizar a los clientes… o morir que “conseguir un nuevo cliente es cinco veces  más caro que mantener uno actual”. Asimismo también señala que “un aumento del 5% en la fidelidad de los clientes (repetición) provoca un aumento entre el 40 y 55 % de los beneficios”, añadiendo que el ROI de los programas se sitúa en el 200% y 450% de la inversión.

 

¿Qué empresas utilizan este tipo de estrategia? Muchas. Destacan compañías como Caprabo, Carrefour, las peluquerías Raffel Pagés o las salas de Cinesa. También Procter & Gamble, Henkel o McDonald’s, cuya campaña era “lo importante no es que vengas, es que vuelvas”.

 

Una de las preguntas clave radica en conocer cómo tiene que actuar la empresa una vez el cliente cuenta con una tarjeta de fidelización. La respuesta está en que los mensajes y promociones que se envíen deben ser simples y en ningún caso agoten al cliente. Se trata de informa sólo de aquello que pueda ser del interés del consumidor. La mayoría de las promociones (un 55,8%) se envían por correo postal, y el resto por correo electrónico (49,9%) y por SMS (25,6%).

 

Más información:

Informe Loyalty Monitor

Gestionar o fidelizar a los clientes… o morir