Eva Belmonte: “Conviene conocer muy bien las leyes de la Administración Pública para evitar la corrupción”

La periodista Eva Belmonte es responsable de proyectos en Civio y autora del blog El BOE nuestro de cada día. Ahora ha escrito el libro ‘Españopoly. Cómo hacerse con el poder en España (o, al menos, entenderlo)’, con el que quiere explicar los principales males del sistema español de gobierno.

 

¿Qué nos vamos a encontrar en Españopoly?

Se explica cómo funcionaba la estructura de poder en España y como muchas leyes se hicieron de una manera determinada y están muy vinculadas a temas de corrupción. Además de explicar cómo funcionan estas leyes en el libro las relaciono con casos concretos. Españopoly es un mapa del poder para poder reflexionar sobre qué estructuras legales permiten que estén siempre las mismas personas y no dejen un espacio a nuevos actores.

 

¿Cuáles son los apellidos que más se repiten en Españopoly?

Es muy complicado pero yo citaría en lo privado a Villar-Mir, Alierta y Fainé. Y en lo público es distinto. Además de los del PP están los Solana, uno era ministro y otro presidente de RTVE, por ejemplo.

 

¿España es más o menos corrupta que otros países europeos?

No se puede decir porque no hay datos. Es imposible cuantificar la corrupción simplemente por el número de casos en los tribunales. Eso sí, España no es el peor país en este aspecto aunque quizá sí es de los peores, seguramente alineada con Italia. 

 

¿Cuáles son los denominadores comunes de la clase dirigente?

Hay dos puntos clave. Por un lado, la falta de meritocracia para acceder a un puesto. Desde jueces a secretarios de Estado a ministros o concejales, no existen unos niveles de exigencia mínimos, no hay un proceso abierto para evaluarlo. Al final lo que tenemos es un ministro que lo es de Sanidad, de Trabajo y de lo que sea. Hay una falta clara de mérito entre la clase política.

 

Esto me recuerda a lo que pasó en Bankia

Exacto. Cuando empezó el juicio todo el mundo pudo ver que en el consejo de administración nadie tenía ni idea de lo que estaba firmando. Si los altos cargos no sabían hacer su trabajo dejaban la puerta abierta a que vinieran otros más espabilados.

 

¿Y la otra clave?

Es algo de carácter casi cultural. Es aquello de que quien no roba es tonto o lo de si tú estuvieras en tal o cual posición también harías tal o cual cosa. Hay una cierta sensación de que la corrupción es algo normal. Como cuando hacemos una factura falsa o no pagamos el IVA.

 

¿Esto sucede con más ahínco en Madrid?

No. Obviamente en Administración General del Estado sí pero no en el resto. La Comunidad Valenciana, por ejemplo, sí que es un lugar en el que ha habido profusa corrupción administrativa. En las administraciones locales hay incluso miedo a levantar la voz porque se conoce todo el mundo.

 

¿Podemos, Ciudadanos o el independentismo catalán surgen al calor de esta manera de funcionar de las administraciones?

La crisis ha jugado un papel fundamental en todo esto. Cuando las cosas iban bien no nos importaba cuánto ganaba o dejaba de ganar un concejal o un político de turno. Cuando nos ha tocado el bolsillo ha sido cuando hemos empezado a preocuparnos.

 

¿Qué les recomendarías a los estudiantes de EAE?

Les recomendaría que se estudiaran muy bien las leyes que afectan a las Administraciones Públicas. Es mundo aparte. No tiene nada que ver con lo privado. Y si en algún momento les sucede que hay un proceso de contratación y hay algo irregular, que no lo hagan.

 

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