Diez pasos para alcanzar el éxito sin vender tu alma al diablo

1.- No puedes dirigir a los demás si no sabes dirigirte a ti mismo

Sé consciente de que tú eres responsable de tu propia vida y que triunfar (o no) depende de ti. Valora adecuadamente lo que significa estar bien preparado en todo momento, conoce tus prioridades, acepta la responsabilidad de tener que responder de tu trabajo; acepta incluso la adversidad, cuando ésta llegue, desarrollando y adoptando siempre una actitud positiva.

2.- El tiempo es tu bien más valioso. Úsalo inteligentemente

No seas uno de esos jefes que viven esclavos del tiempo. Diseña y pon en práctica estrategias de gestión del tiempo que te ayuden a controlar las presiones ocasionadas por la falta del mismo, tanto en el trabajo como en casa. Y sobre todo, no olvides programar con regularidad tus sesiones de reflexión de tres horas, de forma que te reserves parte de tu valioso tiempo para analizar los temas importantes.

3.- La percepción es la realidad

La forma en que te perciben tus superiores, homólogos y subordinados es de una importancia vital para tu éxito dentro de la organización. Asegúrate de que sabes cómo te ven los demás — incluso aunque lo consideres injusto o equivocado— de forma que puedas tomar medidas para corregirlo.

4.- Sé un jefe eficaz

El éxito dependerá enormemente de tu eficacia; por lo tanto, tu deber es desarrollar un modo de pensar y una forma de trabajar que estén orientados a los resultados. Planifica tus actividades detenidamente y luego intenta asegurarte de que se lleven a cabo tal y como las has planificado, y cuando las has planificado.

5.- Perfecciona el arte de la delegación

Delegar trabajo en otras personas es un componente clave de una buena dirección. A menudo, no hacerlo conduce al desastre. Delegar no significa renunciar a la responsabilidad, sino, más bien, desarrollar todo el potencial de tu equipo para que tú puedas concentrarte en asuntos de importancia. Saber delegar bien influye de manera decisiva en la gestión del tiempo, en la demostración de liderazgo, en la búsqueda de equilibrio personal y profesional y, en definitiva, en tu eficacia y muchas otras cosas; por todo ello, te recomiendo que empieces a delegar hoy mismo.

6.- Sirve de ejemplo a los demás

Ser un líder ejemplar, alguien al que otras personas quieran seguir o imitar, es otra de las características esenciales para llegar a ser un jefe de éxito. Recuerda siempre que las personas son tu recurso más valioso y que depende de ti sacarles todo su partido. Aprende a dirigir de manera justa, pero con firmeza; aprende a ser mentor y formador, pero también a saber imponer la disciplina cuando sea necesario y dar ejemplo tanto por lo que dices como por lo que haces.

7.- Aprende a gestionar (dirigir) tu empresa en todas las direcciones

Ser un buen jefe es algo más que liderar un equipo. También debes saber «dirigir» hacia arriba (de modo que desarrolles una relación firme y sostenida con tu jefe) y en horizontal (para poder trabajar bien con tus compañeros). Esto requiere unas habilidades de comunicación muy desarrolladas, además de buenas dotes interpersonales que te ayuden a comprender y responder a las necesidades de los demás.

8.- Gestiona tu carrera de forma activa

Para triunfar debes intentar comprender en todo momento de dónde vienes y hacia dónde vas. No te limites a dejarte arrastrar por la vida y aceptar las cosas tal y como te vienen. Sé flexible y acepta nuevos retos, pero tómate también tiempo para reflexionar sobre las opciones que tienes ante ti. Conoce tus puntos fuertes y tus puntos débiles, sé sincero contigo mismo y por último, ten las «agallas» de ir a por todas.

9.- Actúa siempre con integridad —sé un jefe (y persona) con «agallas»—

Alcanzar el éxito mediante medios poco honorables es una falsa victoria. Buscar atajos, «dar puñaladas» a los compañeros por la espalda, ser desleal a tu jefe (o a tu empresa) son ejemplos evidentes de falta de integridad. Cuando se te presente un dilema de tipo ético, medita con detenimiento todas las opciones y posibles repercusiones, y luego sé fiel a ti mismo. Tu deber es ser capaz de responder de tus actos, algo que también debes aplicar a tu vida familiar. Demuestra que tienes las «agallas» necesarias para anteponer tu vida familiar a tu vida laboral, para apreciar a tu pareja y pasar tiempo con tus hijos. No lo lamentarás.

10.- Encuentra el equilibrio

La vida es corta y depende de ti aprovechar al máximo tu tiempo sobre el planeta. Si crees que sufres demasiada presión a causa del trabajo, que estás trabajando muchas más horas de las que deberías, o que tu bienestar físico y mental están en peligro, PÁRATE, reflexiona sobre lo que estás haciendo y lo que quieres conseguir en la vida. Luego, toma las medidas necesarias para cambiar las cosas. Si lo haces, puede que descubras lo que te has estado perdiendo todos estos años…