Consejos para una buena gestión del tiempo

La gestión del tiempo es un asunto con el que los directivos deben lidiar, tanto en lo que compete a su propia agenda como en lo tocante a ayudar a las personas de su equipo para su correcta administración. Conoce algunas claves que te ayudarán a tener un mejor rendimiento a partir de los recursos de tiempo de los que dispones.

Algunos consejos que ayudarán a los profesionales de una organización a afrontar las jornadas de trabajo con una buena disposición y el máximo aprovechamiento del tiempo son los siguientes:

  • Puntualidad: Éste es el gran caballo de batalla en la mayoría de las organizaciones. La puntualidad es un gran punto de partida para poder administrar el tiempo con realismo, así como una muestra de respeto hacia los compañeros.

 

  • Planificación: Es fundamental tener en cuenta que todo el tiempo invertido en una correcta planificación se recupera con creces en la fase de ejecución. Dedicar el tiempo necesario a realizar un correcto planteamiento inicial es mucho más eficaz que tener que resolver incidencias sobre la marcha que además generan una percepción negativa en el cliente.

 

  • Respeto: Es muy importante no interferir en la actividad de los colaboradores. Es necesario intentar evitar comportamientos que arrastren a los compañeros, tanto superiores como subordinados, hacia actividades poco productivas.

 

  • Rigidez: Es muy conveniente ser consciente de cuál es el horario de trabajo. Si un profesional cuenta con un margen de tiempo extraordinario, desde el momento de planificar la jornada estará condicionando inconscientemente su propio rendimiento, porque no establecerá como límite la hora de salida. Por este motivo, es de gran ayuda ser inflexible con uno mismo y fijarse un límite para concentrar el esfuerzo y no caer en la ley de Parkinson, que dice que “el trabajo se expande hasta llenar todo el tiempo del que se dispone”.

 

  • Concentrar esfuerzos: Está comprobado que es más productivo dedicar menos tiempo con una mayor concentración a una actividad que poder demorarla durante más tiempo del necesario.

 

  • Descansos: Es preferible hacer varios descansos breves que uno prolongado. La capacidad de concentración está limitada a períodos de tiempo breves, por lo que extralimitarla supone una necesidad de recuperación mayor que entorpece el buen ritmo del trabajo.