Cinco habilidades comunicativas para ser un buen líder

Las habilidades comunicativas de los directivos han de ser entrenadas y mejoradas cada día, puesto que son su principal herramienta de trabajo. Conoce cinco claves para mejorar tu forma de comunicarte y ganarte el respeto y la confianza de las personas de tu equipo y de tu empresa.

Los líderes de las organizaciones deben ser maestros en la comunicación, puesto que son los interlocutores de la alta dirección y de los equipos de trabajo, así como de otros departamentos de la misma organización y otras personas relacionadas, como los proveedores y los clientes. La relación con todos ellos debe fundamentarse en una excelente comunicación. Para ello, recuerda cinco claves fundamentales para mejorar tu comunicación.

1. Emplea un enfoque ajustado al tipo de diálogo

Existen diferentes formas de enfocar una conversación con un compañero, un miembro de tu equipo, un cliente o un superior. El enfoque puede decir mucho de las intenciones de cada participante, pero comprender a qué responde cada enfoque también ayuda a no entrar en el juego con la actitud equivocada. A partir de la observación del entorno, se puede realizar un aprendizaje excelente en cuanto a discusiones se refiere. Por ejemplo, se puede prestar atención a las apasionadas discusiones informales sobre temas sin importancia; cada uno expone las ideas de forma diferente: los hay que se comunican con vehemencia, otros se instalan en un debate, algunos se frustran e incluso se dan casos de enfado. Escoge el enfoque de tus palabras en función de tu intención para tener un diálogo productivo.

2. Admite la ignorancia

Tu rol de directivo no implica que debas saberlo todo, por lo que, si te entrenas para decir “no lo sé” de forma directa y sencilla, sin culpas ni vergüenzas, estarás evitando que tu energía positiva se transforme en negativa. Al hacerlo, tú estás reservando y redirigiendo tu energía mental hacia las posibilidades que la situación te ofrece.

3. Confiesa tus errores

Para algunas personas, especialmente los profesionales perfeccionistas y con gran responsabilidad, reconocer que han cometido un error o que han escogido la opción inadecuada supone un trauma. Si tú has entrenado de manera inconsciente tu mente para representar un papel sobre el alcance infinito de tus habilidades y competencias, puedes sentirte tentado a engañar sobre ti mismo. Admitir que uno ha cometido un error sólo significa que en el momento de reconocerlo se están viendo otras alternativas de decisión.

4. Cambia de opinión

La inconsistencia suele ser mal recibida, en especial en una situación de discusión. Si escoges tu lenguaje de forma efectiva, no sólo te liberarás de la presión por acertar a la primera, sino que además harás que los otros lo perciban como una persona mentalmente flexible y segura. Utiliza expresiones como “He revisado el tema otra vez y creo que lo veo de otra forma” o “Tal vez es el momento de plantear la situación en otros términos”. En cualquier caso, se trata de recordarte a ti mismo que tienes derecho a aprender, adaptarte y crecer.

5. Desarrolla tu flexibilidad

La flexibilidad es la predisposición que adoptan las personas frente a lo nuevo o diferente, que puede consistir en experiencias, ideas, formas de enfocar un problema, opiniones, etc. Todas las situaciones en las que el directivo se encuentra en la necesidad de cambiar su forma de pensamiento le ayudarán a crecer. Ésta es una cualidad que los directivos deben desarrollar para progresar en sus aptitudes como líderes, puesto que las personas de su equipo respetarán más a un directivo flexible y confiarán más en él.

 

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