Carlos Llano: “Cuando el nivel de esfuerzo es máximo la palabra fracaso no existe”

¿Cómo llega un empleado de banca con una vida sin sobresaltos a ser un finisher de las carreras más exigentes del mundo? La respuesta a esta pregunta está en una de las frases clave de ‘De oficinista a finisher’, el libro del deportista Carlos Llano: “Porque con constancia, confianza y sacrificio consigues todo lo que te propones”. En esta entrevista explica su visión del deporte y la empresa.

 

¿Cuáles son los valores que consideras esenciales para lograr el éxito?

Me es difícil determinar qué es el éxito y los valores esenciales para lograrlo pero si te puedo decir los valores más importantes que creo que he aprendido durante esta particular vuelta al mundo que he tenido la suerte de dar.

 

Perfecto, ¿el primero?

Constancia. Es muy importante construir aunque sea solo 1 cm de aquello que queremos conseguir todos los días, dan igual las circunstancias, pero tenemos que conseguir la disciplina de hacerlo. El tiempo pasa muy rápido, siempre tenemos la sensación de que ya es lunes y no hemos hecho nada, pero date cuenta, que si hemos logrado esa constancia, el tiempo corre a nuestro favor, y enseguida habremos construido un montón de centímetros de nuestro objetivo.

 

De acuerdo

El segundo es controlar el diálogo interno. Siempre se dice que somos lo que comemos, pero creo que también somos los que nos decimos a nosotros mismos, ya que no solo va a determinar nuestra manera de actuar, sino también nuestra manera de transmitir. Si somos capaces de gestionar o acallar todos los pensamientos e imputs negativos que nuestra cabeza nos lanza sabremos relativizar los problemas y tendremos mayor capacidad para salir de ellos

 

¿El siguiente?

Miedo a fallar. Las cosas no siempre salen como esperamos y el fallo y equivocarnos forma parte de la vida. Que levante la mano quien nunca ha fallado y/o quien tenga la certeza de que nunca va a fallar. ¡No hay nadie! Si a Steve Jobs, el emprendedor más disruptivo e importante de la historia reciente le echaron de sus propia empresa, como nosotros, los mortales, no nos vamos a dar la libertad de equivocarnos. Nunca debemos dejar de hacer algo que queramos por miedo a que salga mal.

 

¿Hay otro?

Sí, el último. La importancia del cómo. Creo que es más importante cómo hacemos las cosas que el resultado. Una de las cosas buenas que ha dejado patente la crisis es que el fin no justifica los medios. Tenemos que ser capaces de invadir de valores positivos nuestro día a día y conseguir dar lo máximo de nosotros mismos en cada uno de nuestros actos porque cuando el nivel de esfuerzo es máximo, la palabra fracaso no existe.

 

¿Qué has aprendido para tu vida de las competiciones en las que has participado?

Para mi vida personal la mejor enseñanza me la dio conocer África. Gracias a la Fundación Tienda Asilo de San Pedro viajé hasta el proyecto WendBeNeDo en Burkina Faso. Allí conocí un montón de niños que viven en la más absoluta pobreza, duermen en el suelo y no siempre tiene algo de comer, y sin embargo, corren, juegan y ríen tanto o más que los niños occidentales. Cuando regresé a España mi percepción de la vida era muy diferente. Aprendí lo importante que es llevar una vida austera para valorar lo mucho que tenemos y para desprendernos de todo aquello que no necesitemos. Las cosas nos proporcionan placer, pero no felicidad, cuantas menos cosas necesitemos, más libres seremos, y la libertad, es el camino más recto que hay hacia la felicidad.

 

¿Crees que existe un cierto paralelismo entre el esfuerzo en las competiciones y montar y mantener una empresa?

Creo que la relación es muy estrecha. Valores como la constancia, el trabajo en equipo, saber gestionar los fallos, confiar en uno mismo u orientarse al resultado a mí me han ayudado mucho a nivel profesional tanto trabajando en la empresa privada como en mis experiencias de emprendimiento. Al fin y al cabo montar una empresa es una carrera de larga distancia, donde es necesario saber gestionar cuando las cosas van mal, tienes que rodearte de gente que aporte valor, confiar en ti mismo y en la gente de tu equipo y poner foco en los objetivos marcados.

 

¿Cuáles consideras que son las claves de un buen emprendedor?

Creo que las personas debemos confiar ciegamente en nosotros. Ahora está muy de moda decir que no hay imposibles, pero realmente sí los hay. Por mucho que me ponga a pintar nunca voy a ser Picasso pero de lo que sí estoy seguro es que todas las personas tenemos fuerza y capacidad para hacer cosas mucho más increíbles de lo que pudieras pensar sentados en el sofá de casa. También he tomado conciencia del poder de la fuerza de voluntad, cuando ésta es indomable, no vemos barreras ni obstáculos, todo son oportunidades.

 

¿Qué consejos les puedes dar a los alumnos de la escuela de negocios EAE?

Les diría que hicieran aquello que les gustara, que no se limiten a seguir lo socialmente establecido o los estereotipos. Que liberen su interior y luchen sin descanso por alcanzar su sueño. Que sean constantes en su propósito, que controlen la manera en la que se hablan a sí mismos, que no tengan miedo a fallar porque es normal, todo el mundo lo hace, que confíen ciegamente en que pueden hacerlo y sobre todo, que tengan una voluntad indómita por lograrlo. Serán imparables.