Aprende a detectar lagunas en el rendimiento

Los descensos en el rendimiento de los profesionales son parte de la rutina laboral, dado que las personas están condicionadas por circunstancias cambiantes. Debes saber localizar las lagunas de rendimiento en los miembros de tu equipo para corregirlas y lograr la satisfacción de los profesionales y de la propia empresa.

El papel del directivo implica marcar junto con los profesionales las metas que deben alcanzarse en el desempeño. En algunos momentos, debes pararte a comprobar lo mucho que han avanzado las personas de tu equipo en función de las metas que se hayan marcado previamente y revisar el rendimiento de los profesionales tanto para ofrecer un feedback positivo sobre los aspectos en los que resaltan como para detectar pequeños problemas antes de que se acrecienten.

 

LAS LAGUNAS DE RENDIMIENTO

Parte de tu trabajo como directivo es identificar lagunas de rendimiento y trabajar junto con el profesional para eliminarlas. Las personas no funcionan de acuerdo con esquemas rígidos de planificación, como sucede cuando se programa una máquina, sino que las circunstancias, tanto laborales como personales, condicionan su rendimiento. Por este motivo, debes observar la calidad del desempeño en los miembros de tu equipo y ofrecer información sobre lo que te parece que funciona bien y lo que debería mejorar. Esto es algo de vital importancia en un entorno laboral tan cambiante como el actual.

Si un empleado se desvía del itinerario laboral que se había trazado, debes conocer este dato antes de que ese empleado se encuentre sin rumbo y sus metas se hagan inalcanzables. Localizar a tiempo estas desviaciones favorece tanto a la empresa como al propio empleado, quien no obtiene ninguna satisfacción de hallarse perdido dentro de su trayectoria profesional. Por eso, hay que afrontar estas situaciones sin dramatismo ni desesperación: son frecuentes y forman parte del trabajo del directivo, y no se trata de una manera de castigar el suceso, sino de un procedimiento para corregir la trayectoria y para que tanto la empresa como el empleado puedan seguir progresando juntos.

Si se detecta este tipo de problema a tiempo, tanto el empleado como el directivo estarán en una posición óptima para adoptar medidas correctivas y conseguir que las aguas vuelvan a su cauce.

 

UN MÉTODO PARA OBSERVAR Y RECOPILAR DATOS

El primer paso a la hora de controlar el desempeño y detectar lagunas es entender la situación, la persona y el trabajo que se está haciendo. La observación directa es la mejor forma de lograrlo. Parte de tu misión debe ser identificar los puntos fuertes y las debilidades para entender el impacto que el trabajo y la conducta de la persona tienen en los compañeros de trabajo y en la capacidad del trabajador para lograr sus metas específicas.

  • Comprueba periódicamente el desempeño de las personas de tu equipo y compártelo con unas medidas de desempeño fijadas.
  • Somete a escrutinio las tareas que el profesional no está realizando todo lo correctamente que esperabas. ¿A qué se debe esta falta de eficacia? El motivo no siempre es fácil de localizar ni está situado donde podría parecer más obvio.
  • Evita la tentación de hacer juicios prematuros. Un par de observaciones pueden ofrecer una impresión incompleta, así que hay que continuar observando, sobre todo si existe alguna duda sobre su percepción.
  • Intenta extraer datos a partir de otras fuentes de información siempre que sea posible. Cuando parece adecuado, debe debatirse la situación con compañeros de trabajo de confianza. Asimismo, puedes pedir la colaboración de personas de confianza en la observación del comportamiento de un profesional para evitar ser tendencioso en sus conclusiones.
  • Debes diferenciar si la laguna de rendimiento está causada por una falta de capacitación o de motivación. Esta diferenciación es absolutamente necesaria para poder tomar las medidas correctivas oportunas.
  • Escucha a los miembros de tu equipo. Una persona puede estar intentando solicitar tu ayuda sin que te percibas de ello. Las personas no siempre saben qué tipo de ayuda necesitan o cómo pedirla, o tal vez no se atreven.