Anticipa el cambio dentro de tu equipo

La mayoría de los cambios en las empresas surgen de una crisis; el "cambiar o morir" de Ford se repitió en IBM, Harley-Davidson, Continental Airlines y otras muchas empresas. Sin embargo, eso hace que nos planteemos si es necesario esperar a una crisis para que el cambio sea posible.

Mike Beer, profesor de Harvard Business School, cree que los líderes de los equipos deben expresar su preocupación por una situación problemática e insistir ante la dirección para que se enfrente a la tendencia a acomodarse; no hace falta esperar a que las situaciones exijan utilizar procedimientos de crisis.

La función del responsable del equipo en estos casos consiste en facilitar el clima para que los profesionales que se enfrentan a las tareas del día a día estén en disposición de ayudar a la organización a detectar a tiempo aquellos aspectos que debería cambiar.

Los cuatro consejos que se ofrecen a continuación te ayudarán a cumplir ese objetivo:

 

  • Proporciona a los miembros del equipo información sobre la situación de la empresa y fomenta las discusiones con ellos acerca de los problemas actuales y futuros. Muchas veces la alta dirección cree que los profesionales no están suficientemente preocupados por la productividad, los costes o el servicio al cliente; la mayor parte de las veces, esto sucede porque no se ha conseguido que estén en contacto con los datos relevantes y la falta de información hace parecer que todo va bien.

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  • Crea oportunidades para que los profesionales "eduquen" a la dirección sobre la insatisfacción y los problemas que experimentan. En muchos casos, son las personas que trabajan en primera línea las que se encuentran en la mejor situación para detectar las debilidades de la organización y las amenazas emergentes, gracias a su trato con los clientes o de su experiencia diaria en los procesos de producción. Si éste es el problema de tu empresa, encuentra el modo o modos de mejorar la comunicación entre la alta dirección y los profesionales de primera línea.

 

  • Entabla diálogos sobre los datos. Proporcionar datos es conveniente, pero entablar un diálogo en torno a ellos es algo mucho más productivo. El diálogo proporciona un medio por el que tanto directivos como profesionales pueden informarse mutuamente de sus percepciones y diagnósticos.

 

  • Establece objetivos y espera que se cumplan. Es conveniente que potencies tus habilidades de escucha activa; durante las conversaciones, acostúmbrate a repetir lo que te dicen y a hacer recapitulaciones sobre lo que has escuchado para tener la certeza de que la comunicación es satisfactoria.

Recuerda siempre que la complacencia o el estar demasiado satisfecho de uno mismo son una barrera para el cambio, ya que cuando las personas se sienten cómodas con cómo son las cosas, no se dan cuenta de lo que deben cambiar.