Andrés González: “Las versiones más puras tanto de democracia como de mercado no son compatibles entre sí”

Andrés González, licenciado en Dirección y Administración de Empresas por la Universidad Europea de Madrid y máster en Análisis Financiero por la Universidad Carlos III, ha escrito junto a su esposa, la fallecida filósofa Rocío Orsi, el libro La Economía a la Intemperie, un ensayo clave para entender el mundo actual y reflexionar sobre nuestro futuro, como país y como humanidad. Se trata de un texto ambicioso que no dejará indiferente a nadie.

 

¿Se trata de una obra muy ambiciosa?

Así es. Diría que es incluso desmesuradamente ambiciosa. Cualquiera de los temas daría para un libro enorme. Se tocan 10 temas en 200 páginas, temas que están entrelazados. Sí hay un hilo conductor y sí hay una hipótesis detrás del libro, aunque no esté explícita. El libro al final plantea más dudas que respuestas, es algo deliberado.

 

Una de las partes en el libro versa sobre la relación entre democracia y mercados, ¿cómo se explica hoy esta relación?

Es una relación simbiótica. En este momento no se entienden muy bien democracia y mercado. 

 

¿Por qué?

Las versiones más puras tanto de democracia como de mercado no son compatibles entre sí.

 

A veces parece que los mercados dominan a los gobiernos.

Sí, pero creo que esto es una construcción mítica. Realmente el mercado y la democracia son cualquier cosa, instituciones que mutan de la mano de la sociedad. La ventaja de democracia y mercados frente a otros modelos más hegemónicos es que permite que la sociedad mute y que mejore y cambie.

 

¿Cómo ves esta relación economía sociedad en los próximos años?

El libro mira en el retrovisor 80 años atrás para explicar por qué estamos donde estamos. Después mira unos 30 o 40 años adelante para ver qué puede pasar con la energía, con la deuda, etcétera. Hay que desconfiar de cualquiera que diga que el futuro está escrito. Todo depende de la responsabilidad de los ciudadanos y de la calidad de las instituciones. Además sus decisiones deben ser responsables y acertadas. Si no son una cosa no serán otra. Es aquí donde salen aspectos como aquello de que “la voluntad popular logrará todo aquello que se proponga” o que “los mercados resuelven solos los problemas”.

 

¿Consideras que en España ahora se están tomando las decisiones adecuadas?

En España ahora no se están tomando decisiones.

 

¿Consideras que la unión de los estados europeos ahora está tomando las decisiones adecuadas?

El Eurogrupo se ha dado ahora un marco de 10 a 15 años de calma. Si hay problemas tenemos financiación, a cambio exigimos una cuota de dolor, y patada hacia adelante. Me parece una solución mala, a la japonesa. Las hay peores, claro, pero también mejores. Peor, Argentina, el corralito, etcétera. Mejores, la Suecia de los 90.

 

¿Estamos al borde del precipicio?

El Apocalipsis no se prevé. Ahora bien, la ruptura del euro es algo que está siempre encima de la mesa. Hay muchos que quieren correr hacia el precipicio.

 

¿Los puntos clave en los próximos cinco años?

La incorporación de los nuevos trabajadores, incrementar población activa ocupada, contratos indefinidos, aumentar el ahorro y reducir el consumo para intentar cambiar el sistema productivo. Pero más importante es el cambio cultural. Tenemos 10 o 15 años para cambiar. La gente no le tiene que pedir al Estado soluciones. El votante no puede subcontratar la gestión a los políticos. 

 

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